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Histórico giro en Europa: aprueban nuevas reglas para los cultivos editados genéticamente

El Parlamento Europeo aprobó la mayor reforma sobre organismos genéticamente modificados en más de tres décadas, flexibilizando los requisitos para las plantas obtenidas mediante técnicas de edición genética como CRISPR.

El Parlamento Europeo aprobó una profunda reforma del marco regulatorio para las plantas obtenidas mediante técnicas genómicas novedosas (NGT, por sus siglas en inglés), entre ellas la edición genética con la herramienta CRISPR-Cas9. La decisión representa el cambio más importante en la normativa sobre organismos genéticamente modificados (OMG) en la Unión Europea en más de tres décadas y abre una nueva etapa para el desarrollo y la comercialización de cultivos obtenidos mediante biotecnología.

La actualización normativa modifica el sistema vigente desde principios de los años 2000 y busca adaptar la legislación europea a los avances científicos registrados en el campo de la edición genética. Los legisladores sostienen que el marco anterior había quedado desactualizado frente a tecnologías capaces de introducir cambios precisos en el ADN sin incorporar necesariamente material genético de otras especies.

Un nuevo esquema regulatorio para las plantas editadas

La nueva legislación establece dos categorías de plantas editadas genéticamente. Por un lado, las denominadas NGT1 incluyen aquellas modificaciones que afectan hasta 20 pares de bases del ADN y que no confieren resistencia a plaguicidas. Estas plantas quedarán exentas de los procedimientos de autorización que imponía la Directiva 2001/18 para los organismos genéticamente modificados.

En tanto, las plantas clasificadas como NGT2 continuarán sujetas a evaluaciones de riesgo, aunque bajo procedimientos simplificados en comparación con los exigidos hasta ahora. Además, la norma determina que modificaciones realizadas en hasta tres sitios de un gen que codifique una proteína podrán considerarse equivalentes a las obtenidas mediante mejoramiento convencional, evitando así el proceso completo de autorización.

La reforma constituye uno de los cambios regulatorios más significativos desde que la Comisión Europea presentó en 1988 su primera propuesta para regular los organismos genéticamente modificados. Desde entonces, la legislación comunitaria se caracterizó por aplicar uno de los sistemas de control más estrictos del mundo para este tipo de tecnologías.

Según sus impulsores, la actualización responde a la necesidad de que Europa mantenga su competitividad en un escenario internacional donde la edición genética avanza rápidamente y adquiere cada vez mayor importancia para el desarrollo agrícola. Los legisladores consideran que la combinación de biotecnología e inteligencia artificial acelerará la innovación en variedades vegetales más resistentes a enfermedades, al cambio climático y a condiciones ambientales adversas.

maiz genetica
Entre los ejemplos de plantas obtenidas mediante NGT se incluyen el trigo bajo en gluten, las papas resistentes a patógenos y el maíz tolerante a la sequía.

Entre los ejemplos de plantas obtenidas mediante NGT se incluyen el trigo bajo en gluten, las papas resistentes a patógenos y el maíz tolerante a la sequía.

No obstante, la propuesta finalmente aprobada mantuvo un enfoque prudente. Aunque flexibiliza parte de los requisitos regulatorios, conserva restricciones para determinados rasgos genéticos y deja abierta la posibilidad de que la Comisión Europea revise en el futuro los límites establecidos, a medida que se acumule nueva evidencia científica sobre la seguridad y el desempeño de estas tecnologías.

Posturas enfrentadas entre científicos, productores y organizaciones

La decisión también profundizó el debate entre distintos sectores vinculados a la producción agroalimentaria. Organizaciones ambientalistas, asociaciones de consumidores y representantes de la agricultura orgánica manifestaron su rechazo a la reforma al considerar que reduce los niveles de protección para la salud humana y el medio ambiente. Entre sus principales cuestionamientos señalan la eliminación de requisitos de evaluación de riesgos, trazabilidad y monitoreo posterior a la comercialización para parte de las plantas editadas genéticamente.

Desde la otra vereda, investigadores y sectores favorables a la innovación biotecnológica sostienen que las técnicas de edición genética habían sido reguladas de forma desproporcionadamente estricta bajo el régimen anterior. Argumentan que la evidencia científica disponible indica que muchas modificaciones obtenidas mediante herramientas como CRISPR-Cas9 presentan perfiles de riesgo comparables a los generados por métodos convencionales de mejoramiento vegetal, los cuales históricamente no estuvieron sujetos a procesos regulatorios equivalentes.

El desafío de la trazabilidad y la confianza del consumidor

Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el referido a la trazabilidad de estos nuevos cultivos. La normativa establece que las plantas clasificadas como NGT1 no deberán proporcionar métodos de detección, identificación y cuantificación (DIQ), mientras que para las NGT2 será posible alegar la imposibilidad técnica de desarrollar esos procedimientos en determinados casos.

Especialistas advierten que esta situación podría dificultar la identificación de productos editados genéticamente a lo largo de las cadenas internacionales de suministro. La ausencia de mecanismos robustos de trazabilidad también podría complicar el etiquetado de productos con atributos específicos de confianza, especialmente en mercados donde consumidores y productores demandan información detallada sobre el origen y las características de los alimentos.

La reforma europea refleja así el desafío de encontrar un equilibrio entre la promoción de la innovación científica y el mantenimiento de estándares regulatorios que garanticen la seguridad alimentaria y la confianza de los consumidores. Mientras la biotecnología avanza a un ritmo acelerado, la consolidación del nuevo marco legal y su implementación práctica serán determinantes para definir el impacto que estas tecnologías tendrán en la agricultura y en el mercado alimentario europeo durante los próximos años.

FUENTE: European Parliament con aportes de Redacción +P.

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