reforma laboral

Los aceiteros denuncian paralización de sus plantas por la reforma laboral

¿Es aceptable paralizar la industria exportadora por un debate legislativo ajeno a las paritarias? La tensión escala tras la suspensión total de actividades en puertos y fábricas.

La industria aceitera argentina atraviesa una jornada de máxima tensión operativa. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), entidad que representa a los principales exportadores de subproductos del complejo oleaginoso, denunció formalmente la parálisis total de actividades en diversas plantas y terminales portuarias. Según la cámara, esta medida de fuerza carece de sustento en la relación laboral directa, dado que el sector no registra conflictos gremiales vigentes.

La entidad empresaria comunicó que el paro, organizado por la Federación Aceitera, surge de manera inesperada. Los establecimientos amanecieron bloqueados pese a que las partes involucradas ratificaron la paz social hace escasos días, tras la firma del último acuerdo paritario. El despliegue de la medida de fuerza impacta de forma directa en el flujo de divisas y en la logística del comercio exterior, en un momento crítico para la estabilidad económica del país.

El trasfondo de la reforma laboral

Desde la perspectiva de CIARA, la decisión gremial responde a una motivación puramente política y externa a la dinámica productiva de las empresas. El argumento central de los sindicatos reside en su oposición al proyecto de ley de Modernización Laboral impulsado por la gestión de Javier Milei, el cual se encuentra actualmente bajo tratamiento en el Senado de la Nación.

La industria sostiene que el ámbito de discusión para este tipo de reformas legislativas es el Congreso. CIARA instó a los representantes sindicales a canalizar sus reclamos a través de las vías institucionales correspondientes, tal como lo ejecutan otras organizaciones gremiales e interesados en la materia. El comunicado subraya que trasladar una disputa legislativa al ámbito operativo solo genera un daño innecesario a los trabajadores y a la comunidad aceitera en su conjunto.

El impacto en el complejo agroexportador

La parálisis de los puertos aceiteros no solo afecta a las compañías exportadoras, sino que también altera la cadena de valor de los productores y transportistas. Al no existir un fundamento gremial interno o un incumplimiento en las condiciones de trabajo, la cámara considera que la medida constituye un abuso que vulnera los acuerdos pactados recientemente.

La situación actual en las plantas pone en riesgo la previsibilidad necesaria para el cumplimiento de los contratos internacionales. Argentina, como actor fundamental en el suministro global de aceites y harinas, depende de la continuidad operativa de sus terminales. La irrupción de paros por motivos políticos ajenos a la industria debilita la posición competitiva del país en los mercados externos y tensiona el diálogo social que se había estabilizado tras las negociaciones salariales de diciembre.

Fuente: Noticias Argentinas con aportes de Redacción +P

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