Récord histórico del maní: ¿Por qué Argentina es el nuevo líder exportador?
La producción de maní en Argentina alcanza un hito sin precedentes, impulsada por un aumento de hectáreas y exportaciones récord.
El maní argentino se consolida como un jugador clave en el mercado global, impulsado por una combinación de factores productivos y comerciales que han redefinido su lugar en la economía del agro. La campaña 2024/25 ha sido histórica, superando todas las expectativas con 532.991 hectáreas sembradas y una producción de 1,81 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 22% y 23% respectivamente con respecto a la campaña anterior.
Estos logros no son un evento aislado, sino la culminación de una tendencia alcista sostenida, demostrada por el récord de exportaciones de 0,46 Mt hasta julio, el volumen más alto en más de 12 años, y un valor de US$ 677 millones, también sin precedentes para el período.
El motor de este crecimiento se encuentra en el aumento constante del área sembrada, liderado por la provincia de Córdoba, que concentra el 70% de la superficie nacional. Le siguen Buenos Aires y La Pampa, que han visto incrementos significativos. Este patrón de expansión geográfica, sumado a rendimientos superiores al promedio histórico, ha permitido a la industria mantener un ritmo de crecimiento formidable, a pesar de las demoras en la cosecha por las condiciones climáticas.
Argentina se impone
A nivel global, la posición de Argentina es más fuerte que nunca. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el país se proyecta como el líder mundial en exportaciones de maní para la campaña 2024/25, superando a competidores tradicionales como India y China. Este liderazgo se ve reforzado por el sólido desempeño en valor, que ha superado en 30% a años anteriores, reflejando un efecto precio positivo.
La composición de las exportaciones ha cambiado drásticamente en la última década, con el maní sin cáscara acaparando cerca del 80% de los envíos, desplazando a productos de menor procesamiento como el maní tostado y la manteca, que antes tenían una mayor participación.
Un factor crucial que ha incentivado la industrialización y la exportación de productos de mayor valor agregado es el Decreto 38/2025, que eliminó los derechos de exportación para el maní blancheado en envases pequeños y para los residuos sólidos de la molienda. Esta medida no solo fomenta la diversificación productiva, sino que también mejora la competitividad del sector en el ámbito internacional, permitiendo a las empresas locales capturar una mayor porción del valor añadido.
Desafíos y perspectivas
A pesar del panorama optimista, existen desafíos a considerar, especialmente en la dinámica de los precios internacionales. Después de un pico en la primera parte de 2024, el precio FOB del maní sin cáscara ha comenzado a descender, aunque se mantiene por encima de los promedios históricos.
Esta corrección de precios es una respuesta a la producción mundial récord estimada para 2024/25, que ha incrementado la oferta global. La caída de precios, sin embargo, no parece ser una amenaza a largo plazo para la rentabilidad del sector, ya que la demanda, especialmente de Europa y Asia, sigue siendo robusta.
Para el resto del año, se espera que las negociaciones se realicen a valores más bajos que en 2024. No obstante, la industria argentina se encuentra en una posición ventajosa debido a la alta calidad de su producto y a la capacidad de mantener stocks estables, incluso con la producción mundial en alza.
El futuro del maní argentino dependerá de su habilidad para capitalizar las oportunidades de mercado, optimizar la cadena de valor y mantener la competitividad frente a las fluctuaciones del precio global, lo que exigirá una gestión estratégica y una continua inversión en innovación.
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