Río Negro

Reglamentan el RIMI: Río Negro quita impuestos a la energía eléctrica para el agro

El IVA sobre las facturas eléctricas para regar bajará del 27 al 10,5%. La provincia aplicará una tasa del 1% de Ingresos Brutos. Se advirtió que los impuestos municipales llegan al 15% de la tarifa.

El gobierno nacional reglamentó este lunes el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), y Río Negro no tardó en acatar la medida. La provincia anunció que adoptará las medidas del nuevo esquema y sumará un beneficio propio, configurando un paquete de alivio fiscal que impacta directamente sobre uno de los insumos más pesados para el productor agropecuario bajo riego: la energía eléctrica.

La medida más tangible e inmediata para el productor rionegrino es la reducción del IVA sobre la energía destinada al riego. Hasta ahora, ese impuesto podía llegar al 27%. Con el RIMI, baja al 10,5%. La Provincia, además, tomó una decisión propia y complementaria: llevar la alícuota de Ingresos Brutos al 1% para 2026, un porcentaje que ya estaba en ese nivel pero que queda ahora consolidado dentro de este esquema de alivio.

El impacto se entiende mejor mirando cómo se compone hoy la factura eléctrica de un regante: sobre el costo de la energía se acumulan el IVA, el impuesto al Débito y Crédito Bancario (1,2%), aportes varios como el de bomberos (2,8%), Ingresos Brutos (1%) y tasas municipales que promedian el 15%. La carga total puede ser superior al costo puro de la energía. Bajar el IVA de 27% a 10,5% es, en ese contexto, es la palanca de mayor recorrido.

Régimen para pymes agropecuarias

Más allá de la factura de luz, el RIMI trae otro beneficio que los productores bajo riego de Río Negro pueden aprovechar desde ya. Las inversiones en sistemas de riego, mallas antigranizo y bienes semovientes —genética— no tienen monto mínimo de acceso al régimen. Además, estas inversiones se amortizan en un solo año.

Esto significa que un productor de maíz, alfalfa, papa o cebolla puede incorporar un equipo de riego por goteo, aspersión o pivot central sin necesidad de superar ningún umbral de inversión mínima —al contrario de lo que ocurre con otras categorías, donde el piso va desde los 150.000 dólares para microempresas hasta los 9 millones para medianas tramo 2— y deducir el costo completo en un único ejercicio fiscal.

El segundo eje del régimen es el tratamiento del IVA: permite solicitar la devolución del crédito fiscal de IVA asociado a la inversión una vez transcurridos apenas tres períodos fiscales mensuales, reduciendo la carga financiera que normalmente implica esperar su compensación contra débitos futuros. Para un productor mediano, recuperar ese capital en meses en lugar de años puede ser la diferencia entre hacer o postergar una inversión.

El RIMI surge en parte de las críticas que recibió el RIGI desde el sector agropecuario: no fueron pocos los empresarios del rubro que saludaban el régimen para grandes inversiones, pero reconocían que su escala productiva y económica no alcanzaba para acceder a los beneficios. El RIMI viene a cubrir ese espacio: el del productor que no es una multinacional pero tampoco es pequeño, el que riega cientos de hectáreas, emplea mano de obra local y exporta, pero que durante años no encontró un régimen fiscal pensado a su medida.

El gobierno los va a contactar

En Río Negro ese perfil de productor es bastante frecuente: Los valles irrigados de la provincia concentran producción intensiva de manzanas y peras, pero también de maíz para semilla, alfalfa, papa y cebolla, cultivos que dependen casi completamente del riego y que cargan con una factura eléctrica que puede representar una porción significativa de los costos variables.

El Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro ya anunció que en los próximos días comenzará a contactar a los potenciales beneficiarios para asistirlos en el acceso al régimen.

La combinación llega en un momento clave. El RIMI fue creado por la Ley de Modernización Laboral, promulgada el 6 de marzo de 2026, como un nuevo esquema de promoción fiscal dirigido a micro, pequeñas y medianas empresas, que combina incentivos en el Impuesto a las Ganancias y en el IVA, para complementar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La diferencia central con su antecesor es el universo al que apunta: no las grandes corporaciones, sino el tejido productivo mediano que motoriza las economías regionales.

Fuente: Redacción +P

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