Retenciones

Retenciones cero: "No se puede decir que los productores quedaron afuera"

El presidente de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca aseguró que la baja de retenciones benefició también a los productores, con ventas récord en pocos días.

La eliminación de las retenciones a las exportaciones de granos, dispuesta por el Gobierno Nacional y vigente durante apenas unos días hasta alcanzar el tope de 7.000 millones de dólares en liquidaciones, generó un fuerte debate en el sector agropecuario. Mientras algunas voces señalaron que los productores habían quedado fuera de los beneficios y que la medida favoreció exclusivamente a los exportadores, Maximiliano Abraham, presidente de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, sostuvo que la realidad fue más compleja.

En diálogo con Mañana de Noticias, en CNN Radio Roca, Abraham remarcó este martes que “no hay blancos ni negros” y destacó que en la práctica muchos productores aprovecharon la oportunidad de vender a mejores precios.

Una paleta de grises

—Muchos plantean que la baja de retenciones fue una medida que favoreció sólo a un grupo de exportadores, dejando afuera a los productores. ¿Cuál es tu mirada?

—Ni todo es blanco ni todo es negro. La medida benefició a todo el sector. Hubo productores que aprovecharon y vendieron a mejores precios, y otros que decidieron esperar. Pero el impacto fue real: en apenas una semana se firmaron 18 mil contratos, casi 10 millones de toneladas. Eso es lo que normalmente se opera en dos meses y medio o tres. No se puede decir que los productores quedaron afuera. Muchos vendieron, muchos aprovecharon, aunque no todos.

— Para que se entienda mejor quién es quién en esta cadena… ¿cómo funciona el mercado de granos en la Argentina?

—Argentina comercializa sus granos con el mundo a través de un grupo reducido de grandes exportadores: entre ocho y doce empresas que concentran cerca del 85% del mercado. Es algo que pasa en todos los países, no hay cien mil exportadores. Luego está la intermediación: cooperativas, acopios y corredores que compran y venden, aunque con distintas facultades. Y en la otra punta están los productores, unos 200 a 250 mil en todo el país. El productor es libre: puede vender directamente a un exportador o a través de los intermediarios. Vende cuando le conviene el precio o cuando necesita liquidez para pagar impuestos o financiar una inversión. El mercado es transparente y funciona sobre reglas de oferta y demanda.

Fue como un “Black Friday”

—¿Qué pasó concretamente con los precios en esos días?

—El lunes, cuando se conoció la eliminación de retenciones, la soja subió 60 dólares: pasó de 300 a 360. Hubo productores que dijeron “vendé, vendé, vendé”, porque era un 20% más de lo que les ofrecían la semana anterior. Otros prefirieron esperar. El martes los exportadores compitieron entre sí y llevaron el precio a 370 dólares. A ese valor, las ventas fueron imparables. La oferta superó ampliamente a la demanda y no había forma de procesar tantos contratos. Fue como un “Black Friday”: se adelantaron operaciones que, en promedio, hubieran llevado meses.

—Entonces, ¿no se puede afirmar que los productores quedaron excluidos del beneficio?

—No. Con datos en la mano, no es así. Muchos productores vendieron y aprovecharon la oportunidad. Claro que no fueron todos: algunos no tenían grano disponible, otros apostaron a que el precio seguiría subiendo. Pero sí hubo un porcentaje muy importante de productores que mejoraron su ingreso en esos días.

Soja cosecha 2
El empresario advirtió que las medidas de corto plazo “desacomodan todo el mercado”.

El empresario advirtió que las medidas de corto plazo “desacomodan todo el mercado”.

—¿Cuál es el problema de estas medidas puntuales y de corto plazo?

—Desacomodan todo. Rompen las estrategias comerciales de exportadores, intermediarios y productores. Lo dijimos con los “dólares soja” y lo repetimos ahora: son medidas que generan un beneficio inmediato, pero después complican el mercado. Pan para hoy, hambre para mañana.

La mirada a largo plazo

—¿Qué debería hacerse para dar previsibilidad al sector?

—Lo que pasó demuestra la capacidad del agro argentino: en una semana respondió con fuerza, generó divisas y volcó miles de millones de pesos al interior productivo. Si a este potro le sacamos el freno, puede crecer mucho más.

—¿Y ese freno qué componentes tiene?

—El principal freno siguen siendo las retenciones. Se podrían eliminar progresivamente, bajando un 5 o 10% cada dos meses, por ejemplo. El otro freno, que ya se resolvió, era el dólar diferenciado: vender trigo con un dólar a 300 y comprar fertilizante a 600 era inviable. El campo invierte en su localidad: compra maquinaria, fertiliza más, genera empleo. Ese derrame se nota en cada pueblo del interior. Por eso decimos: si liberamos al sector, puede aportar todavía más a la economía nacional.

Fuente: Literal.

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