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Importaciones de manzanas se disparan 250%: qué está pasando en el mercado argentino

El fuerte aumento de las importaciones se explica por precios récord en góndola y menor oferta local en el inicio del año.

Durante el primer trimestre del año, el mercado frutícola argentino mostró un fenómeno llamativo que refleja tensiones entre oferta y demanda: las importaciones de manzanas alcanzaron las 494 toneladas, lo que representa un incremento interanual del 60% y un salto aún más significativo del 250% si se lo compara con el promedio registrado en los primeros trimestres del período 2021-2025.

Aunque el volumen total sigue siendo marginal frente al tamaño del consumo interno de manzanas, la tendencia creciente en las compras externas revela un cambio en la dinámica del mercado local, fuertemente influenciado por los elevados precios que registra la fruta en góndola.

Un mercado tensionado por la escasez y los precios

El principal factor detrás de este incremento en las importaciones es el nivel de precios que ha alcanzado la manzana en el mercado interno. En los últimos meses, los valores no solo se han mantenido firmes, sino que en algunos casos han alcanzado niveles récord en comparación con campañas anteriores.

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Operadores del mercado coinciden en señalar que la combinación entre una oferta limitada y una calidad destacada de la fruta proveniente del Valle —principal zona productiva del país— ha contribuido a sostener estos precios elevados. A pesar de la existencia de productos sustitutos con precios más bajos, la demanda por manzanas de alta calidad se mantiene sólida.

En segmentos de alto poder adquisitivo, particularmente en el corredor norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, los precios al consumidor han llegado hasta los 8000 pesos por kilogramo para fruta premium. Se trata de valores inéditos en términos nominales y también medidos en dólares.

Uno de los datos más relevantes del período es la evolución mensual de las importaciones. En enero no se registraron ingresos de manzanas desde el exterior. Sin embargo, en febrero comenzaron a observarse movimientos, con un total de 135 toneladas importadas, lo que implicó un aumento del 77% respecto al mismo mes del año anterior.

La tendencia se intensificó en marzo, cuando las importaciones alcanzaron las 358 toneladas, marcando un incremento del 165% en comparación con marzo de 2025. Este salto evidencia cómo el mercado reaccionó rápidamente a las condiciones favorables de precios internos, incentivando el ingreso de fruta extranjera.

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Precios al consumidor en niveles históricos

Si bien los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes a marzo aún no han sido publicados, los registros consolidados hasta febrero ya muestran un escenario de precios excepcional.

Hasta septiembre del año pasado, el valor promedio de la manzana en góndola se ubicaba entre 1,8 y 2 dólares por kilo. Sin embargo, a partir de octubre comenzó una escalada sostenida que llevó el precio a 3,27 dólares por kilo en febrero.

Este valor no solo representa un récord para ese mes en campañas anteriores, sino que queda apenas por debajo del pico registrado en enero de 2023, cuando el precio alcanzó los 3,47 dólares por kilo. La tendencia alcista confirma que el mercado atraviesa una etapa de fuerte valorización del producto.

Importaciones marginales en un mercado amplio

A pesar del crecimiento porcentual de las importaciones, es importante contextualizar su magnitud. El mercado argentino consume aproximadamente 50.000 toneladas de manzanas durante los primeros trimestres de cada año. En ese contexto, las 494 toneladas importadas representan apenas cerca del 1% del total comercializado.

Esto indica que, si bien el fenómeno es relevante como señal de mercado, no implica un cambio estructural en la matriz de abastecimiento. La producción nacional continúa siendo ampliamente dominante.

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El origen de las importaciones es prácticamente exclusivo: casi el 100% de la manzana que ingresa al país proviene de Chile. La cercanía geográfica, la complementariedad de las temporadas productivas y la calidad del producto chileno explican esta fuerte concentración.

En este contexto, parte de la fruta que originalmente estaba destinada a mercados externos termina redirigiéndose hacia Argentina, aprovechando los precios competitivos que ofrece el mercado interno.

Expectativas positivas y posibles tendencias

El escenario actual genera expectativas favorables para el sector en el corto plazo. Los altos precios internos funcionan como incentivo tanto para productores locales como para exportadores extranjeros que ven en Argentina una oportunidad de negocio.

No se descarta que durante abril las importaciones continúen en aumento, especialmente desde Chile, en un intento por capitalizar los valores récord que se están registrando en el mercado doméstico.

Sin embargo, el comportamiento futuro dependerá de varios factores, entre ellos la evolución de la oferta local, las condiciones climáticas que impacten en la producción y la respuesta de la demanda frente a precios elevados.

El caso de la manzana en Argentina refleja un equilibrio delicado entre oferta, demanda y precios. La escasez relativa del producto ha impulsado valores que, si bien benefician a los productores, también generan tensiones en el consumo.

La entrada de fruta importada aparece entonces como un mecanismo de ajuste que busca moderar los precios sin alterar significativamente la estructura del mercado. En este sentido, las importaciones cumplen un rol complementario más que sustitutivo.

En definitiva, el fuerte crecimiento de las importaciones en el primer trimestre del año no solo responde a una coyuntura específica, sino que también pone de manifiesto la sensibilidad del mercado frutícola ante variaciones en la oferta y los precios. Un fenómeno que seguirá de cerca tanto el sector productivo como los consumidores en los próximos meses.

Fuente: Redacción +P.

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