Carne vacuna: bajaron algunos precios, pero el consumo sigue sin recuperarse
Aunque los valores de algunos cortes comenzaron a estabilizarse tras las fuertes subas del verano, el consumo de carne vacuna continúa en niveles históricamente bajos en la Argentina.
La carne vacuna, uno de los productos más emblemáticos de la mesa argentina, atraviesa un momento de fuerte tensión entre los precios, la producción y el consumo interno. Según un informe difundido por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo por habitante volvió a caer en abril y se mantiene en los niveles más bajos de las últimas dos décadas, reflejando el impacto de la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y los cambios en los hábitos alimenticios de los argentinos.
De acuerdo con la entidad, el consumo interno de carne vacuna registró en abril de 2026 una caída del 6,8% respecto del mismo mes del año anterior. En términos per cápita, el indicador descendió hasta un equivalente de 46,2 kilos anuales por habitante, lo que representa una pérdida de 3,4 kilos en la comparación interanual. El dato confirma una tendencia que se viene consolidando desde hace meses y que ubica al consumo de carne vacuna en uno de los pisos históricos más bajos de los últimos 20 años.
Desde CICCRA explicaron que la baja responde a una combinación de factores económicos y productivos. En su reporte, señalaron que “la contracción del consumo aparente de carne vacuna resultó consistente con el significativo aumento que experimentó el precio relativo de los cortes vacunos en los últimos meses”. La entidad remarcó además que el mercado ganadero atraviesa un ciclo marcado por la liquidación de madres y existencias desde 2023, lo que afectó la disponibilidad de hacienda y repercutió en toda la cadena.
A esa situación se sumó otro factor clave: la pérdida de poder de compra de los salarios. Según la cámara empresaria, desde septiembre y octubre de 2025 los ingresos promedio de los trabajadores argentinos comenzaron nuevamente a crecer por debajo de la inflación general, deteriorando la capacidad de consumo de las familias.
La desaceleración de precios no alcanza para recuperar la demanda
El comportamiento de los precios durante el primer tramo del año también fue determinante. Datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) indicaron que el valor promedio de la carne vacuna en el Área Metropolitana de Buenos Aires alcanzó en abril los $18.559 por kilo. Aunque el precio mostró una leve baja mensual del 0,03%, el producto venía de acumular en el primer trimestre un incremento del 21,7%.
Sin embargo, en abril comenzaron a observarse señales de desaceleración en el mercado. La baja en el precio de la hacienda, luego de las fuertes subas registradas a comienzos de año, permitió una cierta estabilización en los mostradores. A ello se agregó una mayor oferta de animales provenientes de feedlots —establecimientos de engorde a corral— y un consumo más limitado debido a la creciente competencia de otras proteínas más económicas, especialmente el pollo y el cerdo.
En este contexto, CICCRA destacó que abril mostró “signos de estabilización y ajuste” en materia de precios. Según detalló la entidad, en el Mercado Agroganadero de Cañuelas la hacienda en pie promedió los $3528 por kilo vivo, lo que implicó una caída mensual del 4,9% y un retroceso del 7,4% respecto del récord alcanzado en febrero.
La desaceleración también llegó a las carnicerías y supermercados. Tras varios meses consecutivos de aumentos, el rubro de carnes y derivados registró una leve baja promedio del 0,2% mensual. Entre los cortes que más descendieron se destacaron el asado, con una caída del 1,5%, y la nalga, con un retroceso del 0,7%.
Este comportamiento contribuyó a moderar la inflación del sector cárnico, cuya variación interanual se ubicó en 47,8%. Aun así, el incremento continúa siendo elevado si se lo compara con el índice general de precios del Gran Buenos Aires, que en abril registró una suba mensual del 2,8% y una inflación interanual del 32,6%.
Más exportaciones y menos producción para el mercado interno
Mientras el consumo interno se retrae, las exportaciones muestran una dinámica completamente opuesta. CICCRA informó que entre enero y abril de 2026 los envíos al exterior alcanzaron las 267.300 toneladas res con hueso, cifra que representa un crecimiento del 15,7% respecto del mismo período del año pasado.
La entidad atribuyó este incremento a una mayor demanda internacional por la carne argentina, un producto que mantiene una fuerte competitividad en diversos mercados externos. El avance de las exportaciones se dio en paralelo a una reducción del volumen disponible para el mercado doméstico.
Según las estimaciones de CICCRA, el consumo aparente de carne vacuna en el mercado interno fue equivalente a 659.280 toneladas res con hueso durante el primer cuatrimestre del año, lo que significó una contracción anual del 14%. En términos absolutos, esto implica que se consumieron 107.210 toneladas menos que en igual período de 2025.
La situación refleja un cambio profundo en la estructura del mercado de carnes argentino. Históricamente identificado como uno de los países con mayor consumo de carne vacuna del mundo, Argentina experimenta desde hace años una transformación en los hábitos de alimentación, impulsada tanto por cuestiones económicas como culturales.
El avance del pollo y del cerdo como alternativas más accesibles comenzó a consolidarse en un escenario de pérdida de ingresos reales y encarecimiento sostenido de la carne bovina. A ello se suma la caída de la producción, otro elemento que condiciona la oferta y presiona sobre los precios.
En ese sentido, CICCRA también alertó sobre la menor producción registrada en el inicio de 2026. Entre enero y abril, la oferta de hacienda mostró una retracción que derivó en una disminución del 7,1% anual en la producción de carne vacuna.
Durante el primer cuatrimestre, la producción total fue equivalente a 926.580 toneladas res con hueso, unas 70.950 toneladas menos que en igual período de 2025. El dato confirma las dificultades que atraviesa el sector ganadero y anticipa un escenario complejo para los próximos meses, marcado por una oferta más ajustada, un consumo debilitado y una creciente dependencia de los mercados externos para sostener la actividad frigorífica.
FUENTE: CICCRA con aportes de Redacción +P.
En esta nota









