Gobierno brasileño y frigoríficos reaccionan al veto europeo a la carne
Brasil anunció medidas urgentes para revertir la decisión de la Unión Europea de excluir al país de la lista autorizada para exportar carne y productos de origen animal al bloque comunitario.
El Gobierno de Brasil y las principales asociaciones de la industria cárnica reaccionaron con sorpresa y preocupación ante la decisión de la Unión Europea (UE) de excluir temporalmente al país sudamericano de la lista de naciones autorizadas para exportar carne y otros productos de origen animal al bloque comunitario. La medida, que entrará en vigor el próximo 3 de septiembre, representa un nuevo foco de tensión comercial entre Brasil y Europa, apenas días después de la entrada en vigor del acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur.
La resolución fue aprobada por el Comité Permanente para Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de la Comisión Europea, organismo encargado de actualizar periódicamente la lista de países habilitados para vender productos de origen animal a los 27 Estados miembros de la UE. Según las autoridades europeas, la exclusión de Brasil responde al incumplimiento de nuevas exigencias regulatorias relacionadas con el uso de antimicrobianos en la producción animal.
Reacción inmediata del Gobierno brasileño
La decisión afecta potencialmente a un importante volumen de exportaciones brasileñas. De acuerdo con cifras oficiales, las ventas de carne bovina, pollo, huevos y otros productos de origen animal hacia el mercado europeo generan alrededor de 1.800 millones de dólares anuales para la economía brasileña. El posible cierre del mercado europeo supondría un duro golpe para uno de los sectores más dinámicos de las exportaciones del país.
Ante esta situación, el Gobierno brasileño aseguró que actuará rápidamente para evitar que el veto se concrete. En un comunicado oficial, las autoridades afirmaron que “tomarán prontamente todas las medidas necesarias para revertir esa decisión” y garantizar la continuidad del flujo comercial hacia Europa.
La Cancillería brasileña informó además que Pedro Miguel da Costa e Silva, jefe de la delegación brasileña ante la Unión Europea, ya solicitó una reunión urgente con las autoridades sanitarias europeas. El encuentro, previsto para este miércoles, tendrá como objetivo aclarar los criterios utilizados para la suspensión y presentar las garantías sanitarias del sistema de producción brasileño.
La industria cárnica defiende sus estándares sanitarios
Por su parte, las asociaciones empresariales del sector cárnico rechazaron los argumentos de Bruselas y defendieron la calidad de la producción nacional. La Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA) sostuvo que Brasil “cumple íntegramente todos los requisitos de la Unión Europea”, incluso aquellos relacionados con la normativa sobre antimicrobianos.
La entidad remarcó que el país cuenta con “sólidas estructuras sanitarias” y sistemas de control considerados entre los más estrictos del mercado internacional. También destacó los protocolos de trazabilidad, seguimiento veterinario y uso responsable de medicamentos aplicados en la cadena de producción animal, alineados —según indicó— con las referencias internacionales en materia de salud animal y seguridad alimentaria.
En la misma línea se pronunció la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC), que intentó llevar tranquilidad al mercado. La organización explicó que la suspensión de las exportaciones solo se concretará si Brasil no presenta, antes de la fecha límite, las garantías y adaptaciones exigidas por las autoridades europeas.
De acuerdo con ABIEC, el sector privado y el Gobierno trabajan de manera conjunta para cumplir con los requerimientos técnicos y evitar interrupciones en el comercio exterior. Las empresas exportadoras consideran que aún existe margen para alcanzar un acuerdo diplomático y técnico que permita mantener abierto el acceso al mercado europeo.
Un nuevo desafío para el acuerdo UE-Mercosur
El episodio ocurre en un contexto particularmente sensible para las relaciones comerciales entre ambos bloques. Apenas doce días antes de esta decisión entró en vigor el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El tratado fue presentado como un paso histórico para fortalecer los vínculos económicos entre ambas regiones y facilitar el intercambio de bienes y servicios.
Sin embargo, la exclusión de Brasil de la lista sanitaria europea podría generar nuevas tensiones políticas y comerciales, especialmente porque el sector agroalimentario es uno de los principales pilares de las exportaciones sudamericanas hacia Europa. Algunos analistas consideran que la decisión europea también refleja la creciente presión interna en varios países de la UE para endurecer los controles ambientales y sanitarios sobre productos importados.
El debate sobre el uso de antimicrobianos en la producción animal se ha convertido en una prioridad para las autoridades sanitarias europeas debido a la preocupación global por la resistencia bacteriana a los antibióticos. La UE ha endurecido en los últimos años sus estándares regulatorios y exige mayores controles a los países exportadores.
Mientras continúan las negociaciones diplomáticas y técnicas, el Gobierno brasileño busca evitar un impacto económico mayor y preservar la confianza de sus socios comerciales europeos. El resultado de las próximas conversaciones será determinante para definir si Brasil logra mantener su presencia en uno de los mercados más importantes y exigentes del mundo para la industria cárnica.
FUENTE: Agencia EFE con aportes de Redacción +P.
En esta nota








