Libertad de cosecha: Perdió su validez legal el cronograma anual del SENASA
Con la premisa de nadie le puede decir a un productor cuando está lista su fruta para cosechar. La decisión le quita peso al Programa Regional de Madurez, que por 30 años fue avalado por el sector.
Entre tantas desregulaciones adoptadas por el gobierno nacional, una de ellas afecta de manera directa a una herramienta que durante 30 años brindó prestigio a las frutas que se producen en el Alto Valle, al suprimirse la obligatoriedad legal que tenía el calendario que elaboraba el Programa Regional de Madurez (PRM), y que determinaba el inicio de la cosecha para cada variedad de fruta.
De ese programa forman partes entes oficiales, representantes de los empresarios y de los productores, quienes realizan un monitoreo continuo del clima y estado de los montes frutales, atento a condiciones como horas de luz, temperaturas máximas y mínimas, lluvias y demás fenómenos.
Luego de esos estudios -hechos además a la luz de los registros climatológicos históricos-, todas las partes se reunían y analizaban cuál era el mejor momento para iniciar la recolección de los frutos.
Ese dictamen luego era refrendado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y tenía validez legal, por lo tanto, nadie podría cosechar antes de los días estipulados.
Todo cambió cuando en febrero de este año se emitió la Resolución 22/2025 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGYP), que en su Artículo 5, dispuso la llamada “libertad de cosecha”, eliminando la fecha de inicio de cosecha obligatoria que debe autorizar el SENASA.
“El programa no desaparece”
Gabriela Calvo y Adrián Colodner son los responsables del área de postcosecha del INTA Alto Valle, y aclararon que, a pesar de esa disposición, “el programa no desaparece”, sino que se elimina la obligatoriedad legal que debían acatar los distintos establecimientos frutícolas.
“Nuestra fruta tenía un prestigio que no tenía la de otros competidores mundiales”, señaló Calvo en diálogo con +P, esto debido a que “muchos priorizan la fruta argentina porque está garantizado su proceso de maduración”.
“Se podría decir que se puede ver afectada la reputación de nuestra fruta, pero el programa no va a desaparecer, porque va más allá de las fechas”, acotó Colodner.
Peras y manzanas son “frutas climatéricas”, que a lo largo del año van sufriendo los cambios climáticos y hay diferencias muy notorias, y de consecuencias comerciales, si no se tiene en cuenta con rigor ese proceso.
Explicaron que la fecha de inicio de cosecha, garantiza que la fruta está en el punto exacto que permite garantizar la maduración posterior, porque “si se cosecha antes, no madura más y ya no sirve, porque es una fruta que no evoluciona”. Una meta principal es que las frutas “alcancen los atributos organolépticos como sabor, aroma, y jugosidad apetecida por los consumidores”. Eso depende, muchas veces, de 3 o 4 días de diferencia respecto de la cosecha anterior, y aunque son pocos, esos días pueden ser determinantes para la calidad de la cosecha.
Si, por el contrario, se cosecha muy lejos de la fecha indicada, puede presentar problemas de conservación.
“La obligatoriedad, a partir de la autorización de SENASA, impedía que no hubiera cosecha anticipada”, y eso en buena medida tenía una explicación a partir de las oportunidades que brinda el mercado, porque una fruta “primicia” siempre obtiene mejores precios, y es una tentación salir al mercado lo antes posible.
“Puede existir un riesgo real si se adelanten algunas cosechas”, advirtió el técnico. “Se presupone que los productores en su gran mayoría son responsables, pero puede haber pícaros, que se pueden beneficiar en el momento, pero que pueden perjudicar la imagen y prestigio que se ganó toda la fruta de la región”, precisó.
La libertad
Entre los argumentos esgrimidos en su momento para disponer la “libertad de cosecha”, está el que, en otros países, no existe una obligatoriedad legal para resolver el momento de la cosecha. Pero, como se aclaró, “sí existen instituciones que hacen recomendaciones”.
“Era una fortaleza que tenía nuestra fruta y que ahora pierde respaldo legal”; indicó Colodner, quien recordó que el Programa Regional de Madurez (PRM), “comenzó hace 30 años por pedido de los propios productores y empresarios”.
Explicó que, más allá de las fechas, “es un espacio de discusión técnica sobre la calidad de la fruta y se genera información sobre el comportamiento de las distintas variedades”.
Cada año, un equipo de técnicos y productores analizaban los antecedentes climáticos, las variables del año y sobre eso resolvían cuál era el mejor momento para dar inicio a la cosecha.
Por ejemplo, el 5 de diciembre pasado, en la primera reunión del PRM de la última temporada se reportó: “Los frutales de hoja caduca requieren localmente alcanzar 1.000 horas de frío para tener un buen desarrollo fenológico. Para la zona de Alto Valle, la fecha media del fin de reposo invernal es el 26 de julio y el 3 de agosto en Valle Medio. La temporada 2024-2025 presentó una acumulación efectiva de requerimiento de frío durante los primeros 20 días de julio para todas las localidades frutícolas de la región”.
Desde el punto de vista operativo, los muestreos comienzan en la primera semana de enero y se prolongan hasta mediados de abril, cuando sale el “sello” de la manzana Pink Lady.
Calvo explicó que participa el laboratorio de postcosecha, donde se desempeña un técnico financiado desde la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), y que son los técnicos de la Secretaría de Fruticultura de la provincia de Río Negro quienes recolectan muestras de chacras desde Cipolletti, Neuquén, hasta Chichinales. En Valle Medio recolecta personal del INTA y también de las propias empresas.
Herramienta válida
A partir de la próxima cosecha, tal como se desprende de la resolución de febrero de este año, la fecha de cosecha pasará a ser una recomendación. Y más allá de las disposiciones legales, hasta el momento hay un aval y compromiso de todas las entidades vinculadas a la fruticultura de seguir con este programa y acatando sus recomendaciones.
“El PRM sigue siendo una herramienta técnica válida y muy valiosa, pero al perder peso legal, pierde su capacidad de ordenar el sistema productivo, aunque lo importante es el enorme consenso interinstitucional”, señaló Colodner.
Añadió que “la región construyó una reputación basada en fruta cosechada en el momento adecuado, con posibilidad de desarrollar sabor, textura, jugosidad después de la cosecha, así como una capacidad de conservación adecuada. Si se cosecha sin criterio técnico, se rompe esa garantía. Y ese daño no lo paga solo quien cosechó mal; sino que lo paga toda la cadena: productores, empacadores, exportadores, consumidores y trabajadores”.
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