No todos los frutos son dulces en el mundo de las cerezas
Si bien por calidad “cada vez las piden más” a las cerezas argentinas, preocupan las indefiniciones por la barrera sanitaria y se adjudica a la “inestabilidad política” la falta de expansión del sector.
Productores, empresarios exportadores, técnicos y representantes de empresas proveedoras, durante dos días pusieron bajo la lupa al mundo de la producción de cerezas en nuestro país, que genera unos 31,1 millones de dólares al año por sus ventas al exterior. A este encuentro fueron invitados empresarios de Chile, que compartieron experiencias sobre eficiencia productiva y automatización de los procesos, a partir del crecimiento explosivo de este rubro de la fruticultura en el vecino país, donde la cereza significa ventas por 3.575 millones de dólares anuales.
Entre las grandes definiciones que dejó el encuentro, estuvieron: La importancia de la estabilidad macroeconómica y política para desarrollarse (“porque Argentina, a pesar de incrementar año a año el volumen exportado, hace 15 años que tiene la misma superficie plantada”, dijo uno de los organizadores), la necesidad de mejorar la eficiencia en los procesos y, la decisión de centrar los esfuerzos en la particularidad distintiva de la cereza Argentina, como es su calidad.
En cuanto a las preocupaciones, la principal es mantener el reconocimiento sanitario internacional. Hace un año el gobierno nacional resolvió quitarle el financiamiento a la barrera (ya sea para gastos operativos, como para afrontar las inversiones anuales del programa contra la mosca de los frutos), y eso derivó en un incremento del 300% del canon que se paga por cada kilo de fruta que sale de la Patagonia.
Sobre el tema, el Secretario de Fruticultura de Río Negro, Facundo Fernández, adelantó que “hoy nuestra propuesta, en la que estamos trabajando, es que la barrera sanitaria funcione de otra manera y que sea autosustentable”, y se llegaría a esa meta cobrando por el servicio de desinfección de rodados e inspecciones a todo vehículo que ingresa a la Patagonia, de ese modo, con lo recaudado “se subsidia el 100% del mantenimiento del programa y le sacamos presión al privado, que es fundamental para que siga trabajando en lo que sabe hacer, y en lo que le apasiona, que es producir”.
En este ámbito también se filtró la agenda política de Argentina, y hubo coincidencias en que “estamos yendo hacia una situación de mayor estabilidad”, aunque existen varias inversiones en plantaciones “que están esperando ver qué pasa en las elecciones de octubre”.
El encuentro se realizó en un salón de eventos de General Roca, al que arribaron más de 80 personas. El día anterior, la entidad organizadora, la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), realizó un encuentro cerrado para sus afiliados.
18 empresas proveedoras auspiciaron la actividad y tuvieron la oportunidad de mostrar sus productos y conversar con sus clientes. Sobre las 9 de la mañana se abrió el espacio de las exposiciones técnicas con las palabras de bienvenida ofrecidas por el presidente de CAPCI, Alejandro Zimmermann, productor de Los Antiguos, Santa Cruz.
La calidad se valora
“Tenemos a la calidad como horizonte”, comenzó diciendo el dirigente. Y a pesar de que el mercado –con el aluvión de la cereza de Chile-, podría tener en la próxima temporada “números con menos margen”, lo cierto es que “a nuestras cerezas cada vez la piden más”.
“Tenemos buenas perspectivas por nuestro clima y la disponibilidad de agua”, completó el Secretario de Fruticultura, ante un auditorio atento y que a la hora de las presentaciones técnicas no dejó de sacar fotos de los cuadros.
Sobrevoló la certeza de que “el clima es un socio”, y que tiene incidencia directa “en la buena calidad organoléptica de nuestros frutos”.
Turbulencias
Cuando se le preguntó al gerente de la CAPCI, el agrónomo Aníbal Caminiti, qué condiciones necesita el sector para expandirse, sin dudar aseguró que “tener previsibilidad económica, tener un país ordenado, tener una economía ordenada. Creemos que estamos en camino de eso, pero todavía falta”.
Marcela Martínez, Gerente de San Jorge Packaging de Chile, que provee bolsas herméticas y con “atmósfera controlada” para que las cerezas lleguen a destino como recién cosechadas, ponderó del Estado que “a pesar del color político, se mantiene estable. A diferencia de lo que pasa en Argentina, que las políticas públicas impactan mucho”.
Por su habitual contacto con clientes locales, ha notado algunos cambios: “Los mismos clientes o los mismos exportadores, nos dicen que van a comenzar a plantar de nuevo después de mucho tiempo. Y eso quiere decir que ya tenemos acá, en Argentina, cierto grado de estabilidad, un piso sobre el cual se sabe que se pueden empezar”.
Caminiti admitió que “hay gente interesada en invertir en cereza, pero está esperando a ver qué pasa; particularmente esperando las elecciones”, porque consideró que “la incertidumbre nos mata, como bien dice el refrán. Y los argentinos ya estamos quemados de vivir incertidumbres políticas que afectan la previsibilidad económica”.
Por lo pronto, para Caminiti “la verdad que el contexto país siempre ha perjudicado al sector frutícola, y en el caso de cerezas particularmente no nos permite crecer”, y recordó que “hace 15 años que estamos con 2.200 hectáreas plantadas. Sin embargo, la paradoja es que, durante ese mismo periodo, el sector cerecero crece en volumen exportable, con un incremento interanual que está en torno al 10%”.
El aura de la Patagonia
Sobre el tema sanitario, remarcó que “el 90% de lo que exporta Argentina es Patagonia, y Patagonia, reconocida a nivel internacional por lo que genera su clima, porque podemos ofrecer una fruta sana al mundo”.
En la primera jornada, que se hizo solo para los asociados, se trabajaron temas vinculados a la cosecha y a la calidad de fruta, “para ir ajustando nuestro protocolo de calidad”.
En cuanto a los temas abordados para mejorar la eficiencia, se trabajó sobre la necesidad de que la planta tenga los suficientes nutrientes en momentos clave, como en el período de heladas, que pueden mejorar la resistencia en hasta 1°C.
El cierre giró en torno al análisis de un trabajo iniciado por técnicos del INTA, con colaboración de técnicos de la CAPCI, para formular una actualización del manual de pautas de producción que se había editado en la década del 2.000, el cual contendrá un capítulo sobre “análisis económico”, de la producción de cerezas.
En esta nota













