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Bife de chorizo: un argentino compra 95 kg al mes, un estadounidense 131 kg.

Un trabajador promedio en Estados Unidos accede a 35 kilos más de carne premium al mes que su par argentino, pese al bajo precio local del corte.

Un corte icónico como el bife de chorizo sirve de termómetro implacable para medir la distancia entre economías. Aunque Argentina produce y ofrece este producto a precios nominalmente accesibles en góndolas, la comparación con Estados Unidos revela una brecha persistente: el salario medio norteamericano permite llevar a la mesa un volumen significativamente mayor de carne de alta calidad. Este análisis, basado en datos actualizados de supermercados y fuentes oficiales, pone en evidencia cómo los ingresos determinan el acceso real al consumo, más allá del precio por kilo.

En el mercado estadounidense, el equivalente directo del bife de chorizo es el New York Strip Steak, especialmente en su versión de calidad Choice Angus. Según precios de lista vigentes en cadenas de supermercados, una bandeja se cotiza a u$s 17.97 la libra, lo que resulta en un valor final de u$s 39,62 por kilo.

El salario anual medio reportado por la Administración del Seguro Social alcanza u$s 62.192, equivalente a un ingreso bruto mensual aproximado de u$s 5.182. Con esta remuneración, un trabajador estadounidense puede adquirir 130,7 kilos de New York Strip al mes sin afectar drásticamente su presupuesto alimentario básico.

Esta cifra refleja no solo salarios más altos, sino también una estructura económica que sostiene mayor capacidad de consumo en bienes de primera necesidad y placer como la carne premium.

La situación argentina

En el mercado local, el bife de chorizo mantiene un precio competitivo en las principales cadenas de supermercados. En comercios como Coto, el corte se comercializa a un valor regular de $18.799 por kilo.

De acuerdo con el último relevamiento de la consultora CETA, el sueldo promedio bruto del sector privado se ubica en $1.798.332 mensuales. Esta cifra incorpora una mejora interanual del 44,34 %, impulsada por paritarias y ajustes en un contexto de recomposición salarial parcial.

Sin embargo, ese ingreso permite comprar únicamente 95,6 kilos de bife de chorizo al mes. La diferencia con el escenario estadounidense es contundente: 35 kilos menos de carne premium disponibles para el consumo mensual del hogar promedio.

Argentina ostenta una de las mayores producciones mundiales de carne vacuna y exporta volúmenes importantes, lo que mantiene precios internos relativamente bajos en dólares (según la cotización utilizada). Aun así, la relación ingresos versus precios sigue desfavorable para el asalariado local.

La explicación radica en la magnitud absoluta de los salarios. Mientras el ingreso mensual estadounidense multiplica varias veces al argentino (incluso ajustado por paridad de poder adquisitivo en bienes básicos), el trabajador de Estados Unidos enfrenta costos más elevados en vivienda, salud y educación, pero conserva mayor margen para alimentos de calidad.

En cambio, en Argentina, el salario debe repartirse entre necesidades esenciales que absorben gran parte del ingreso, dejando menos espacio para cortes premium como el bife de chorizo. Esta dinámica explica por qué, pese a la abundancia productiva, el asado sigue siendo un lujo relativo para muchos hogares.

El verdadero desafío es el ingreso

El Índice Bife funciona como un indicador simple pero poderoso de desigualdad en el acceso a la alimentación de calidad. Aunque el precio en góndola favorece al consumidor argentino, el poder adquisitivo real coloca al trabajador estadounidense en una posición ventajosa de 36 % más de carne premium mensual.

Esta brecha subraya la necesidad de políticas que eleven sostenidamente los ingresos reales sin desestabilizar la cadena productiva. Mientras tanto, el asado –símbolo cultural por excelencia– continúa midiendo no solo el sabor, sino también la capacidad económica de quienes lo disfrutan.

Fuente: Noticias Argentinas con aportes de Redacción +P

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