El impacto del jabalí en Brasil: estadísticas alarmantes y estrategias de control
Tras un 2025 con cifras récord de abates, el gigante sudamericano redefine su estrategia frente a esta plaga.
El balance del manejo del jabalí (Sus scrofa) en territorio brasileño durante el ciclo 2025 revela una realidad ineludible: la plaga avanza con una agresividad biológica que desafía las estructuras de control estatal; pero esa no es la única lectura que se puede hacer. Tras el complejo escenario administrativo de años anteriores, el periodo pasado funcionó como un catalizador para la normalización de las licencias y la implementación de nuevas tecnologías de seguimiento.
La presión de los sectores agroexportadores, sumada al impacto ambiental en ecosistemas nativos, obligó al Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (IBAMA) y al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAPA) a coordinar acciones sin precedentes para contener una especie que ya no conoce fronteras dentro del país.
Estadísticas críticas: El despliegue de 2025
El cierre del año pasado dejó estadísticas que alarman a los especialistas en fauna invasora. Se estima que durante 2025 se eliminaron más de 650.000 ejemplares de jabalíes y sus cruzas, conocidos localmente como "javaporcos". Este volumen de abates representa un récord histórico para el país, impulsado por la reapertura total de los sistemas de permisos y una mayor participación de los controladores civiles.
La distribución geográfica del problema muestra una concentración preocupante. El 55% de los abates ocurrió en los estados de Santa Catarina y Rio Grande do Sul. No obstante, los informes técnicos de finales de año confirmaron un crecimiento acelerado de la plaga en el interior de São Paulo y Minas Gerais.
Según los registros oficiales del IBAMA, la presencia del jabalí ya alcanza a más de 2.000 municipios brasileños, lo que equivale a un tercio de la extensión administrativa de la nación.
Innovación normativa: El impacto del Simaf 2.0
Las crónicas especializadas reportan que la burocracia estatal, que históricamente funcionó como un obstáculo para los productores, experimentó una transformación profunda en mayo de 2025. El lanzamiento de la versión actualizada del sistema Simaf 2.0 permitió la automatización de los procesos de solicitud. Gracias a esta herramienta, las autorizaciones para las propiedades rurales redujeron sus tiempos de espera de meses a menos de 72 horas.
Este avance digital garantiza que el operador, siempre que posea su documentación en regla, obtenga el permiso de forma ágil y transparente. Además, el marco normativo de 2025 ratificó la prohibición estricta del transporte de animales vivos. El sacrificio debe ocurrir en el lugar exacto de la captura para minimizar el riesgo de dispersión de patógenos que pondrían en jaque la sanidad del ganado porcino doméstico.
El factor sanitario y el mercado externo
Para la agroindustria brasileña, el jabalí representa una amenaza directa a la soberanía comercial. Durante el año pasado, el MAPA intensificó la vigilancia epidemiológica debido al riesgo que representa este animal para el estatus de "Zona Libre de Fiebre Aftosa sin vacunación". En este contexto, los técnicos sanitarios realizaron más de 15.000 testeos en carcasas de animales cazados durante el ciclo 2025.
Aunque todos los resultados para Peste Porcina Africana arrojaron valores negativos, las autoridades mantienen el nivel de alerta en "alto". La densidad poblacional de la especie facilita la transmisión de enfermedades zoonóticas y parasitarias que afectan tanto a la fauna nativa como a los hatos ganaderos de exportación.
Descentralización y futuro del manejo
Una de las tendencias más marcadas del último año fue la firma de convenios entre la nación y los estados. Santa Catarina lideró este proceso al integrar a sus propias fuerzas de seguridad y técnicos agrícolas en las tareas de fiscalización. Esta descentralización administrativa permite que el IBAMA comparta la carga operativa con las provincias, logrando una respuesta más rápida ante denuncias de ataques a cultivos o áreas protegidas.
El desafío para el ciclo actual consiste en mantener el ritmo de abates para intentar estabilizar la población. Los expertos coinciden en que, sin un esfuerzo sostenido que supere el millón de ejemplares anuales, la plaga continuará su expansión hacia el norte y centro-oeste del país, afectando regiones críticas para la producción de granos y carne.
Fuente: informes sectoriales y de prensa, como el canal Fatos Rurais, Redacción +P
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