Mar Argentino

Escandaloso: flotas extranjeras extraen hasta 3 millones de toneladas en el Mar Argentino

Entre 400 y 600 buques extranjeros devoran el Mar Argentino. ¿Cuánto tiempo más resistirán las especies?

Cada noche, a pocas millas del límite que separa las aguas soberanas de Argentina del alta mar, cientos de embarcaciones extranjeras operan en una zona gris —legal pero devastadora— donde la regulación internacional es escasa y el apetito extractivo no tiene freno. No es una imagen metafórica. Es la realidad documentada que un nuevo informe puso sobre la mesa el 5 de junio, Día Internacional de la Lucha contra la Pesca Ilegal.

El trabajo, elaborado por la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP) y procesado por la Agencia Noticias Argentinas, revela que entre 400 y 600 buques extranjeros se concentran anualmente sobre el borde de la milla 201, el límite exterior de la Zona Económica Exclusiva Argentina. Desde allí capturan recursos migratorios directamente vinculados al ecosistema del Atlántico Sur: especies que se alimentan, se reproducen y crecen en aguas argentinas, y que luego son interceptadas antes de completar su ciclo natural.

Cuatro veces más que toda la industria nacional

Los números del informe son contundentes. Mientras la pesca argentina desembarca entre 750.000 y 900.000 toneladas anuales, las flotas internacionales capturan entre 1,5 y 3 millones de toneladas cada año. En términos concretos, las capturas de estas flotas multiplican hasta en un 400% las obtenidas por la industria local, dependiendo de la especie.

El origen de estas embarcaciones apunta principalmente a China, Corea del Sur y Taiwán. La flota china, en particular, incrementó su esfuerzo de pesca en la zona un 85% durante el último quinquenio. En el período comprendido entre 2019 y 2024, los niveles de extracción en el Atlántico Sudoccidental crecieron un 65% en total. La trayectoria es clara y la pendiente, alarmante.

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La flota china aumentó su esfuerzo de pesca en la zona un 85% en cinco años.

La flota china aumentó su esfuerzo de pesca en la zona un 85% en cinco años.

"El daño más grave es biológico"

Raúl Cereseto, presidente de FULASP, pone el foco donde duele más. "El verdadero problema no es solamente que se lleven más volumen que la pesca argentina", advierte. "El daño más grave es biológico: muchas especies están siendo capturadas antes de completar su ciclo natural."

Para ilustrar la gravedad del proceso, Cereseto recurrió a una analogía del mundo ganadero que resulta tan sencilla como demoledora: "Si empieza a matar terneros, vacas jóvenes y hembras antes de que puedan reproducirse, tarde o temprano ese rodeo desaparece." La lógica es idéntica en el mar. La captura masiva de ejemplares jóvenes no solo reduce el volumen disponible hoy, sino que destruye la capacidad de recuperación futura del recurso.

En el corto plazo, la discusión podría pasar de la pérdida económica al agotamiento de recursos fundamentales para la pesca argentina y para todo el ecosistema del Atlántico Sur. No es una advertencia lejana: las proyecciones actuales indican que algunas especies podrían colapsar en un plazo de uno a dos años.

El calamar, al borde del precipicio

El caso más crítico es el del calamar Illex argentinus, una especie de ciclo de vida corto y altísima vulnerabilidad a la sobrepesca. La organización internacional Environmental Justice Foundation (EJF) confirmó que la combinación de sobrepesca y variaciones ambientales "podría provocar un colapso poblacional en apenas un año".

La importancia del calamar va mucho más allá de su valor comercial. Esta especie cumple un rol central en la cadena alimentaria del Atlántico Sur: es el alimento principal de merluzas, aves marinas y mamíferos. Su desaparición no afectaría solamente a quienes lo pescan directamente, sino a todo el ecosistema que depende de él como eslabón estructural.

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El calamar Illex argentinus podría colapsar en menos de un año, según la EJF.

El calamar Illex argentinus podría colapsar en menos de un año, según la EJF.

Malvinas suma otro frente extractivo

Al escenario de alta mar se suma una presión adicional que proviene de las Islas Malvinas. Las capturas bajo licencias otorgadas por el Reino Unido alcanzaron en 2024 las 261.903 toneladas. Entre ellas, la captura de merluza común registró 54.714,5 toneladas, la cuarta cifra más alta desde 1989.

Este dato no es menor. Los estudios de microquímica de otolitos —análisis que permiten rastrear la historia migratoria de los peces— sugieren que estas especies forman parte de un stock compartido que migra entre la plataforma continental argentina y las áreas explotadas por flotas internacionales. En otras palabras, lo que se extrae bajo licencia malvinense y lo que capturan los buques en la milla 201 proviene, en gran medida, del mismo reservorio biológico que Argentina gestiona y cuida dentro de su ZEE.

Un problema económico, laboral y soberano

La continuidad de este esquema extractivo compromete tres dimensiones simultáneas: las exportaciones pesqueras, el empleo en los puertos argentinos y la producción de alimentos a nivel nacional. La industria pesquera es uno de los pilares de las economías regionales en la Patagonia, y su sostenibilidad depende directamente de la disponibilidad de recursos en el mediano y largo plazo.

El informe de FULASP concluye que el agotamiento de ejemplares jóvenes afecta tanto la biodiversidad marina como la capacidad de regeneración de los stocks que sustentan la economía nacional. El Día Internacional de la Lucha contra la Pesca Ilegal llega, esta vez, con datos que interpelan directamente a la Argentina: el mar propio se saquea desde afuera, con cifras que ya no admiten minimización.

FUENTE: Noticias Argentinas con aportes de Redacción +P

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