Nutrición

La nutrición animal, un negocio de más de USD 13.000 millones que se prepara para dar un salto

La industria produce unas 35 millones de toneladas anuales y prevé un fuerte crecimiento a partir del auge de la proteína animal en la Argentina.

Sebastián Dates es gerente general de la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), pero cuenta con una profusa carrera en el sector agroindustrial: fue gerente de Comunicación de la Sociedad Rural Argentina, director de Relaciones Institucionales de la Bolsa de Comercio de Rosario y gerente global de Comunicaciones de la Federación Internacional de Lechería, con sede en Bruselas (Bélgica), entre otras experiencias. Aquí conversó con +P sobre el buen presente y el mejor futuro que se les presenta a las empresas de nutrición animal, impulsado sobre todo por el crecimiento de la exportación de carne bovina, pero también por el alto consumo local de otras proteínas animales. Y destacó el crecimiento que vienen teniendo en la Patagonia la ganadería bovina y la acuacultura.

-¿Cómo es el mercado de los productos de nutrición animal hoy en la Argentina?

-Nuestras últimas cifras oficiales, de 2024, dan alrededor de 35 millones de toneladas por año, por unos USD 13.000 millones. Esto incluye todo lo que entraría bajo el paraguas del alimento balanceado para animales de producción como un gran genérico, es decir, el alimento balanceado completo y concentrado, basemix, suplementos y premezclas o núcleos (vitaminas y minerales en distintos grados de concentración). Y, por otro lado, está lo que sería pet food, alimentos para mascotas, de los que se producen alrededor de 900.000 toneladas por año; en su mayoría son alimentos para perros, aunque en los últimos años la categoría gatos viene creciendo a un ritmo mucho más acelerado.

-Y hacia adelante, ¿dónde estiman que se podría crecer más?

-Tenemos un índice para medir la producción real y estimar la potencial, que se llama CEA (coeficiente equivalente alimentario): calcula lo que se produce versus lo que se podría llegar a producir si todos los animales se alimentaran con alimento balanceado. Los cerdos y aves de producción ya se alimentan con balanceado, y en gran medida también los bovinos de leche. Pero en bovinos de carne todavía prepondera la alimentación a pasto. Ahora, como está creciendo mucho la exportación de carne —en parte gracias a los acuerdos comerciales que se están firmando con la Unión Europea, Estados Unidos y demás—, se demandan bovinos de mayor tamaño. Entonces, para acelerar el ciclo, en muchos casos los animales se terminan con alimento balanceado. Eso hace que se esté incrementando la producción y venta de alimento balanceado para bovinos de carne, premezclas, núcleos, todo eso.

La carne bovina, motor del crecimiento

-El peso medio de faena de bovinos en el país fue récord en mayo pasado, según los datos oficiales.

-Y en eso incide mucho el alimento balanceado. Alcanzar un mayor peso del animal alimentándolo a pasto llevaría mucho más tiempo, y eso atenta contra el negocio, que es llegar al peso de venta lo más rápido y eficientemente posible. Hay muchos productores que fabrican su propio alimento balanceado, por así decirlo, porque hacen agricultura y ganadería. Pero esa es la base; después hay que agregarle el núcleo, la premezcla, como para que el animal tenga balanceados todos los nutrientes que necesita en términos de proteínas, aminoácidos, etcétera.

-Entonces, el potencial de crecimiento del sector viene más que nada por los bovinos.

-Claro. Digamos que el mercado en monogástricos está saturado, en el sentido de que el 100% se alimenta con alimento balanceado; en rumiantes hay más para crecer, sobre todo en bovinos de carne, que históricamente se alimentaban a pasto, salvo algunas excepciones en los feedlots. En nuestras estimaciones, los bovinos de carne consumen cerca de 12 millones de toneladas (un 35% del total), pero su potencial se puede decuplicar. Los de leche, que consumen alrededor de 10 millones de toneladas, podrían crecer un 20%. La avicultura de huevo y de carne consume más de 8 millones de toneladas en conjunto, y los cerdos, unos 6,5 millones.

-¿Y proyectan que crezca mucho más ese mercado de 35 millones de toneladas?

-Todavía no tenemos cerrada la estadística porque la tomamos de fuentes oficiales, pero creemos que ya este año tiene que crecer, porque creció la producción. Por eso, el Congreso CAENA de este año, que vamos a hacer en octubre, lo denominamos “Argentina 2026: el año de la proteína animal”. Creemos que realmente va a explotar la producción de proteína animal, y eso va a hacer que traccione y crezca mucho también la nutrición animal.

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Impulsado por las exportaciones de carne bovina, el mayor consumo de proteínas y el crecimiento de nuevas actividades, el sector proyecta una fuerte expansión en los próximos años.

Impulsado por las exportaciones de carne bovina, el mayor consumo de proteínas y el crecimiento de nuevas actividades, el sector proyecta una fuerte expansión en los próximos años.

-¿La producción de proteína animal va a “explotar” por la ganadería bovina o en general?

-En general. Por un lado, por ejemplo, estamos en niveles récord de consumo de huevo, somos el segundo consumidor de huevos del mundo. Además, hay una diversificación del consumo de carne: consumimos más cerdo y más pollo. Y después también por la exportación, sobre todo de carne bovina, aunque también hay otras carnes que se exportan, especialmente la aviar. Pero en general hay un auge de la proteína animal, que va a generar también un auge de la nutrición animal. Creemos que en la Argentina están dadas las condiciones para que se convierta realmente en un gran productor y exportador de proteína animal a nivel global.

La industria, los lácteos y el cerdo

-¿Dónde se ubican principalmente las plantas de alimentos balanceados?

-La mayoría están en la zona núcleo, sobre todo en la zona lechera, en Esperanza, Santa Fe, y en San Francisco, Córdoba, y también hay un polo de alimento balanceado entre la ciudad de Córdoba y Río Cuarto. También hay muchas plantas de balanceado en el centro de la provincia de Buenos Aires, por 9 de Julio y alrededores.

-¿Perciben que la producción lechera también está creciendo?

-Sí, está creciendo. A diferencia de lo que pasa en otros países, acá todavía los bovinos de leche se alimentan bastante a forraje, con una proporción menor de alimento balanceado, pero eso también está cambiando: ante el crecimiento de la demanda, se necesita optimizar la producción, y una manera de hacerlo es usando alimento balanceado, que permite alimentar con mayor eficiencia.

-¿En los tambos robotizados se usa más alimento balanceado?

-Sí, donde están más tecnificados los tambos, está todo más medido: los nutrientes que ingieren, la cantidad de litros… Es como más científico, por así decirlo.

-¿La Argentina está menos tecnificada que otros países en lechería?

-Depende de con qué países se compare. Por mi experiencia en la Federación Internacional de Lechería, si comparamos con los países desarrollados, o incluso con tambos importantes de otros países, como México, allí tienen mucha más tecnología, robots, etcétera. Europa y Estados Unidos, ni hablar. Ahora, si, por ejemplo, comparamos con India, que es el principal productor lechero, que tiene una lechería más familiar, más atomizada, con pequeños tambos de pocas vacas manejados con mucha intervención de las mujeres, respecto de eso acá estamos más avanzados.

-¿Cómo ven el mercado de carne porcina?

-Es un buen sustituto de la carne bovina y que la gente también elige por sabor, por versatilidad y porque es magra. Entonces, nos parece que tiene un gran futuro, pese a la importación. El productor argentino es competitivo, puede competir con cierta importación; el tema es que se importe en las mismas condiciones. Cuando se importa cerdo de Brasil, que consume ractopamina (un aditivo anabólico), que en la Argentina está prohibida, es una competencia un poco desleal, porque se produce en condiciones diferentes. Es paradójico que no se puedan producir cerdos con ractopamina en la Argentina, pero sí se pueda importar carne de Brasil. Algunas voces dicen que, en lugar de prohibir la carne brasileña, habría que autorizar la ractopamina acá.

-¿Están discutiendo con el Gobierno ese tema?

-Sale cada tanto. En un debate en el aniversario de CAENA del año pasado, el secretario de Agricultura dijo que estaba al tanto. Pero después no pasó nada.

La Patagonia: bovinos y peces

-¿La mayor producción de carne bovina que está habiendo, sobre todo en el norte de la Patagonia, genera demanda de estos productos?

-Sí, como en el NOA y el NEA, zonas donde se ha comenzado a desarrollar la producción de carne vacuna. Lo que está pasando también en el Sur es el auge, digamos, de la acuacultura, con la cría de truchas arcoíris en el río Limay y ahora de salmones en Tierra del Fuego. Esto hace que crezca la nutrición para peces.

truchas neuquen
Además del auge de la carne bovina, el sector observa nuevas oportunidades en la acuacultura: la expansión de proyectos de truchas y salmones en la Patagonia ya impulsa la demanda de alimentos para peces.

Además del auge de la carne bovina, el sector observa nuevas oportunidades en la acuacultura: la expansión de proyectos de truchas y salmones en la Patagonia ya impulsa la demanda de alimentos para peces.

-¿Es importante como negocio la acuacultura?

-Hoy por hoy es bastante pequeña dentro de lo que es la nutrición animal en general, en comparación con los volúmenes que manejan tanto el pet food como la nutrición de grandes animales. Pero está creciendo mucho; a medida que van tomando fuerza proyectos como los del río Limay o Ushuaia, va tomando impulso.

-¿Exporta el sector de alimentos balanceados?

-Sí, dependiendo de la empresa, pero se exporta mucho a la región y a América Central, y después, según el tipo de producto, a Vietnam y otros países del sudeste asiático. Ahora, por ejemplo, está empezando a haber demanda de pet food, que también siempre se exportó en la región, y ahora se envía a destinos un poco más lejanos, como la India, por ejemplo.

-¿A cuánto ascienden esas exportaciones?

-Rondan los USD 200 millones por año. También importamos cosas que no se producen acá, por ejemplo, aminoácidos, vitaminas e insumos estratégicos para la producción de alimento balanceado, por unos USD 250 millones. Se traen de China, de Europa o de Estados Unidos. Todavía tenemos balanza comercial negativa, pero está revirtiéndose.

-¿En qué es más competitiva la Argentina?

-En todo lo que son granos y derivados de granos (harinas, aceites, gluten de maíz, etcétera), somos muy competitivos. Y en derivados proteicos también: harina de hueso, de ave, hemoderivados, que se exportan muchísimo.

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