Salmón Chinook vs. trucha marrón, se desató una guerra en las aguas de la Patagonia
¿Podrá el Salmón Chinook desplazar definitivamente a las truchas? Un experto analiza la feroz competencia que redefine los ecosistemas del sur.
Fernando Marcos, subsecretario de Pesca de Santa Cruz, brindó un informe detallado ante la legislatura provincial sobre la expansión descontrolada del Salmón Chinook en los cursos de agua locales. El funcionario calificó a este pez como una especie invasora que genera impactos de gran magnitud en diversos niveles.
Entre las principales preocupaciones biológicas, Marcos destacó la competencia directa que el Chinook ejerce contra las poblaciones residentes de trucha marrón y arcoíris en los cursos de agua de Patagonia. Este enfrentamiento por espacio y alimento provoca una disminución drástica en la biomasa de los salmónidos tradicionales, afectando el valor recreativo histórico de las cuencas.
El impacto ecológico trasciende la competencia interespecífica y alcanza la composición química del agua. El ciclo biológico del salmón implica una muerte masiva tras el desove, lo que deposita toneladas de material biológico en los ríos.
Marcos advirtió que este aporte excesivo de nutrientes transforma ecosistemas tradicionalmente prístinos y oligotróficos en sistemas polucionados, alterando la calidad del recurso hídrico de forma irreversible.
La expansión geográfica: Del Santa Cruz al Río Paraná
La presencia del Chinook dejó de ser un fenómeno localizado para convertirse en una problemática de alcance regional y nacional. Originalmente detectado en la cuenca del río Santa Cruz a fines de la década de 1990, el invasor colonizó rápidamente otros sistemas como el río Gallegos, el río Guanaco y el río Las Hallas.
El subsecretario mencionó un dato que evidencia la potencia migratoria de la especie: estudios genéticos confirmaron que un ejemplar capturado recientemente en el río Paraná provenía originalmente del río Gallegos. Esta capacidad de dispersión subraya la urgencia de implementar medidas de control permanentes que involucren un monitoreo constante del comportamiento de la especie.
Hacia un nuevo paradigma
Frente a este escenario, la Subsecretaría de Pesca impulsa la creación de un marco legal que permita superar las limitaciones de la actual Ley Provincial de Pesca 1464. Dicha normativa, orientada exclusivamente a la pesca deportiva, impide la comercialización de salmónidos.
Marcos pretende que el Chinook reciba la categoría de especie de uso controlado, lo cual habilitaría un Plan de Control y Aprovechamiento. Este cambio normativo busca fomentar una pesquería artesanal formal en localidades como Puerto Santa Cruz y Comandante Luis Piedra Buena.
Las pruebas preliminares con redes a la deriva en la ría y el río Santa Cruz arrojaron resultados positivos en términos de eficiencia y rendimiento. El funcionario aseguró que esta técnica resulta compatible con un desarrollo comercial que permitiría reducir la biomasa invasora mientras genera ingresos genuinos para las comunidades ribereñas.
Seguridad alimentaria y el fin de la informalidad
Un eje central de la gestión de Marcos reside en mitigar los riesgos sanitarios asociados a la venta ilegal de Chinook. Actualmente, existe un mercado furtivo que abastece a restaurantes con carne de salmones que, en muchos casos, se encuentran en proceso de descomposición tras el desove.
El subsecretario alertó que estos ejemplares poseen tejidos con alta carga bacteriana, lo que representa un peligro para la salud pública. La regulación de la captura permitirá establecer sistemas de trazabilidad y control bromatológico, garantizando alimentos de calidad y transformando una tragedia ecológica en una oportunidad de desarrollo local sustentable.
Fuente: AhoraCalafate con aportes de Redacción +P
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