Arroz

Arroz y arsénico: cómo el clima extremo afecta la salud y la economía alimentaria

El cambio climático eleva los niveles de arsénico en el arroz, amenazando la seguridad alimentaria y disparando costos en la cadena de suministro global.

El cambio climático no solo altera ecosistemas, sino que también pone en jaque la economía de alimentos esenciales como el arroz, un pilar de la dieta de millones. Según un estudio reciente, el aumento de temperaturas y las inundaciones intensifican la absorción de arsénico en los cultivos de arroz, especialmente en regiones como Asia, donde este cereal es la base alimentaria. Este fenómeno no solo compromete la salud pública, sino que también genera un impacto económico significativo.

El arsénico, un contaminante natural presente en suelos y aguas, se acumula en el arroz en mayores cantidades debido a condiciones climáticas extremas. Las proyecciones indican que, para 2050, los niveles de arsénico podrían superar los límites seguros en muchas regiones productoras, afectando la calidad del grano. Esto podría traducirse en una menor oferta de arroz apto para el consumo, lo que encarecería los precios en un mercado ya tensionado por la creciente demanda.

El arroz es un cultivo clave para la economía global, con un mercado que mueve miles de millones de dólares anuales. Países como India, China y Bangladesh, principales productores, enfrentan el desafío de implementar tecnologías de mitigación, como sistemas de riego mejorados o variedades de arroz resistentes al arsénico. Sin embargo, estas soluciones requieren inversiones significativas, lo que podría aumentar los costos de producción y, en consecuencia, los precios para los consumidores.

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Cuatro tipos diferentes de arroz sobre una tabla de madera: de Italia, Francia, India y España.

Cuatro tipos diferentes de arroz sobre una tabla de madera: de Italia, Francia, India y España.

Desafíos para los mercados emergentes

En los mercados emergentes, donde el arroz representa hasta el 70% de la ingesta calórica diaria, el impacto económico es aún más crítico. La reducción de la producción o el aumento de precios podría agravar la inseguridad alimentaria, afectando a las poblaciones más vulnerables y generando presiones inflacionarias. Además, las exportaciones de arroz, un pilar para las economías de muchos países, podrían disminuir, afectando los ingresos nacionales.

Para contrarrestar esta amenaza, los expertos abogan por políticas públicas que promuevan la investigación en cultivos resistentes y prácticas agrícolas sostenibles. La colaboración internacional será clave para financiar estas iniciativas y garantizar la estabilidad de los mercados. En un mundo donde el cambio climático redefine las reglas del juego, la economía del arroz enfrenta un futuro incierto que exige acción inmediata.

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