Ovejas en el viñedo: El ABC de una alianza que la ciencia respalda
En un contexto donde la vitivinicultura se redefine, el pastoreo ovino dentro del viñedo emerge como una solución concreta, validada y con resultados comprobados.
El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) de Uruguay presentó en la Expo Rural de Melilla 2026 los avances de una innovadora línea de investigación que integra el pastoreo ovino en viñedos como estrategia para optimizar la sostenibilidad de los sistemas vitivinícolas.
La iniciativa fue presentada el viernes 17 de abril por los investigadores Andrés Coniberti y Georgina García Inza, quienes expusieron los avances y resultados de esta línea de trabajo que combina dos rubros productivos históricamente separados: la ovinocultura y la viticultura. La propuesta no es solo técnica: es también un cambio de paradigma en la gestión del viñedo.
Beneficios comprobados en campo
Entre los beneficios documentados por el equipo del INIA se destacan el control de malezas, el aporte y ciclado de nutrientes, el aumento de la biodiversidad, la disminución del uso de insumos químicos, la reducción de emisiones de carbono, la baja de costos asociados al mantenimiento del viñedo y la mejora en la comercialización e imagen del sistema productivo.
Este conjunto de ventajas no es menor. El control de malezas mediante pastoreo elimina la necesidad de siegas mecánicas frecuentes y reduce el uso de herbicidas, dos de los principales costos operativos en la gestión del interfilar.
Un estudio publicado en 2018 analizó los beneficios ecológicos y económicos del pastoreo ovino en viñedos e indicó que reduce la necesidad de herbicidas y siegas mecánicas, además de disminuir los costes laborales asociados al mantenimiento.
A nivel edáfico, los resultados también son significativos. Investigaciones de la Universidad de California Davis realizadas en 2022 confirmaron que el pastoreo prolongado estimula procesos biológicos que mejoran la fertilidad del suelo e incrementan la retención de carbono.
El estiércol depositado por los animales actúa como fertilizante orgánico de liberación progresiva, mientras que el suelo y las plantas se ven beneficiados por el pisoteo y el efecto saliva de los rumiantes, que potencia el crecimiento vegetal, imitando dinámicas propias de los ecosistemas naturales.
Un modelo que crece en el mundo
La integración entre ganadería y viticultura no es exclusiva de Uruguay. En Francia, especialistas en suelos como Claude y Lydia Bourguignon incorporaron ovejas durante el invierno en su viñedo para mejorar la fertilidad del terreno, y en Champagne, productores como Thomas Perceval y firmas como Moët & Chandon sumaron ovejas a sus parcelas en los últimos años.
En España, bodegas con enfoque ecológico y regenerativo utilizan el pasto ovino para la fertilización y el manejo de la cubierta vegetal de gramíneas, crucíferas y leguminosas. Familia Torres, por ejemplo, implementó la viticultura regenerativa en más de 500 hectáreas de viñedo en Cataluña, con el objetivo de controlar las cubiertas vegetales mediante pastoreo planificado, contando con su propio rebaño de ovejas en el establecimiento Mas La Plana.
El desafío del manejo: claves para que funcione
La práctica requiere planificación precisa. No se trata de introducir animales en el viñedo sin criterio, sino de diseñar un sistema de pastoreo que considere el estado fenológico de la vid, la carga animal adecuada, los momentos de ingreso y egreso del lote, y la protección de los brotes y frutos.
El pastoreo controlado de ovejas ayuda a gestionar la vegetación, reducir la necesidad de herbicidas y mejorar la fertilidad del suelo de manera natural, aunque es una de las prácticas menos adoptadas debido a su complejidad de implementación.
En ese sentido, la investigación del INIA aporta un protocolo validado que orienta a los productores sobre cómo ejecutar esta integración de forma segura y eficiente, reduciendo los riesgos de daño a las plantas y maximizando los beneficios productivos y ambientales.
Producción, investigación y futuro
Lo que el INIA presentó en Melilla no es solo una práctica aislada: es el resultado de un proceso de investigación aplicada que busca articular dos sistemas productivos con alto potencial de complementación en Uruguay. La propuesta del INIA se posiciona como una estrategia para mejorar la sostenibilidad ambiental, económica y productiva de la vitivinicultura uruguaya.
En un momento en que los mercados internacionales demandan cada vez más vinos producidos con criterios de sustentabilidad y trazabilidad ambiental, contar con evidencia científica local sobre los beneficios del pastoreo ovino en viñedos otorga a los productores uruguayos una ventaja concreta, tanto para mejorar sus sistemas como para diferenciarse en el mercado global.
La oveja, animal emblemático de la producción rural uruguaya, encuentra así un nuevo rol: no solo como proveedora de lana y carne, sino como herramienta de manejo agronómico en uno de los ecosistemas productivos más exigentes del país.
FUENTE: INIA con aportes de Redacción +P
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