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Olivicultura sostenible: Regenerativa para rentabilidad y biodiversidad en el olivar

¿Es posible conciliar rentabilidad económica con la salud del suelo y la biodiversidad en los olivares?

La olivicultura sostenible integra técnicas avanzadas y prácticas ancestrales para regenerar la biodiversidad, optimizar recursos hídricos y garantizar la viabilidad económica a largo plazo. Este enfoque responde a amenazas crecientes como la erosión del suelo, la sobreexplotación de acuíferos y los impactos del cambio climático en los olivares mediterráneos.

Antonio Manzaneda, profesor de la Universidad de Jaén y comisionado de la Conferencia Internacional sobre Sostenibilidad en el Cultivo del Olivo celebrada en Úbeda (Jaén), enfatiza la necesidad de equilibrar producción, medioambiente y legado cultural. El olivo representa un pilar identitario en el arco mediterráneo, líder mundial en aceite de oliva y aceituna de mesa.

Su historia milenaria se evidencia en fósiles del Plioceno en Italia y restos del Paleolítico Superior en África del Norte, así como en excavaciones del Calcolítico y Edad de Bronce en España, según el Consejo Oleícola Internacional (COI).

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Prácticas sostenibles en olivar: cubiertas vegetales que combaten erosión y potencian captura de carbono efectiva.

Prácticas sostenibles en olivar: cubiertas vegetales que combaten erosión y potencian captura de carbono efectiva.

Evolución de los modelos de olivicultura

La olivicultura presenta variantes distintas que reflejan cambios en intensidad y sostenibilidad. La olivicultura tradicional se asocia a explotaciones familiares de secano con árboles centenarios y variedades autóctonas. Estas fincas mantienen integración paisajística y orientación al comercio local.

En contraste, la olivicultura intensiva aumenta densidad de plantación, incorpora riego por goteo y mecanización con vibradoras para recolección. Genera monocultivos extensos con variedades como la arbequina, lo que reduce diversidad genética. El COI gestiona una red de bancos de germoplasma con más de 1.200 variedades de 29 países para contrarrestar esta pérdida.

La olivicultura superintensiva eleva aún más la densidad, cultiva olivos en seto similar a viñedos y maximiza productividad. Sin embargo, demanda altos insumos y genera costes ambientales elevados, según advierte Manzaneda.

La producción mundial de aceite de oliva se triplicó en los últimos 60 años. Para la campaña 2024-2025, el COI estima 3.375.500 toneladas, con España en liderazgo, seguida de Italia, Grecia y Portugal.

La olivicultura moderna avanza hacia la precisión digital. Esta gestión monitoriza suelo, árboles y clima para intervenciones oportunas. El COI desarrolla herramientas para calcular el balance de carbono y acceder a mercados de créditos. Una hectárea de olivar absorbe hasta 4,58 toneladas de CO al año, neutralizando la huella anual de una persona.

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Rentabilidad ecológica: olivares vivos que equilibran producción alta con preservación de diversidad genética.

Rentabilidad ecológica: olivares vivos que equilibran producción alta con preservación de diversidad genética.

Desafíos ambientales y pérdida de salud del suelo

La introducción de fitosanitarios desde los años cincuenta provocó eliminación de cubiertas vegetales y erosión acelerada. Estudios del CSIC indican pérdidas de entre el 29% y el 40% de suelo fértil por hectárea anual, irrecuperable en muchos casos. El cambio climático agrava esta degradación, convirtiendo el suelo en mero soporte para insumos externos.

Manzaneda critica priorizar rentabilidad inmediata mediante prácticas insostenibles, como la sobreexplotación acuífera. Estas acciones comprometen no solo la sostenibilidad ambiental, sino también la económica a medio plazo.

Modelos alternativos demuestran viabilidad de la olivicultura sostenible. El 8,2 % de las hectáreas globales de olivar opera en régimen ecológico, según el anuario 2024 del Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica (FiBL). Estas fincas emplean variedades locales, control biológico de plagas, abono verde, fertilización orgánica y laboreo superficial que preserva la vida edáfica.

La olivicultura sostenible trasciende moda para convertirse en imperativo. Combina innovación tecnológica con respeto al ecosistema y legado cultural. Profesionales del sector enfrentan el reto de adoptar estas prácticas para asegurar olivares resilientes y rentables ante desafíos globales. La transición hacia modelos regenerativos protege el suelo, conserva biodiversidad y fortalece la economía mediterránea del olivo.


Fuente: BBVA con aportes de +P

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