Bodega Moschini: 100 años de legado familiar y vinos de la Patagonia
Una familia de Ingeniero Huergo, Río Negro, celebra un siglo de trabajo rural, además del crecimiento de una bodega que nació del esfuerzo y el amor por la tierra.
Corría el año 1925 en la época de los ferrocarriles del sud, cuando miles de inmigrantes europeos llegaban a estas tierras para trabajar mayormente en actividades agrícolas. Por ese entonces, el padre de Ángel “Lito” Moschini, tenía 8 años (había nacido en 1917) y arribó al Valle junto a sus padres (los abuelos de Lito) y hermanos. Todos los tíos de Lito habían nacido en Argentina, pero los nonnos eran italianos.
Esta es la historia que relata Lito Moschini (69) sobre su familia, cofundador de la bodega que lleva su nombre, junto a su esposa Teresa Precoma. De voz apacible y palabras justas, Lito recuerda que su abuelo italiano tuvo una fábrica de fideos en José C. Paz, que se fundió y que decidió venir a la zona. “El nonno obtuvo un terreno de parte de la Ítalo Colonización, la compañía italiana que hizo Villa Regina”, explica.
“Ellos bajan en Ingeniero Huergo, porque en ese tiempo Villa Regina no tenía estación de tren y se van en trineo de caballos (hasta Villa Regina). Imagínate que traían un baúl, los seis hijos, ellos dos. Allí mi abuelo tuvo trabajo para desmontar a pico y pala, y después con el tiempo fue haciendo su chacra que era de 15 hectáreas”. Esa chacra con el tiempo se loteó y se convirtió en el barrio Moschini.
De peras y vides
Con el tiempo la familia se fue desarrollando en el trabajo rural y, entre idas y venidas, el padre de Lito, compró un terreno en Ingeniero Huergo en 1958, localidad que hoy alberga a los Moschini y su bodega.
Actualmente, cada hermano de los tres que son tiene su chacra y cada uno trabaja por su cuenta. “En el año 2000 se me ocurrió plantar viñas, hice seis hectáreas de viñedos con un proyecto de innovación tecnológica, las cuales hoy están en muy buena producción, los viñedos más viejos ya tienen 25 años”, cuenta Lito sobre su parcela.
En el año 1995 compraron una chacra de 25 hectáreas, en las cuales plantaron frutales, “teníamos 18 hectáreas de pera, algunos perales ya estaban desde hace cien años, son históricos. En esa chacra quedó un terreno ocioso de seis hectáreas, ahí fui al INTA y me aconsejaron plantar vides, tengo el recuerdo de Don Alcides que ya no está”, rememora sobre el técnico que lo ayudó en aquel momento.
La producción de vinos comenzó en el 2004, con elaboración de vinos caseros, con una producción de hasta 12 mil litros. “Desde hace tres años que estamos como bodega, lo cual es una linda experiencia. Tenemos capacidad para más, pero venimos haciendo entre 15 y 25 mil litros de vino anuales, depende de la cosecha”, agrega Angel Moschini.
Trabajo y dignidad
Hoy, Lito se dedica exclusivamente a sus vides y a la bodega, el resto está alquilado a una empresa de Villa Regina. Uno de sus hijos se encarga de la venta de los vinos. Ambos nos cuentan que parte de la producción de uvas se vende a otras bodegas como Favretto y Ribera del Cuarzo.
Las cepas que trabajan en Moschini son Sauvignon Blanc, Malbec, Merlot, Cabernet Franc y, desde hace tres años incluyeron 4000 plantas de Pinot Noir. Además, incorporaron la variedad cerna, que da una uva moscatel sin semillas.
“Trabajamos con una enóloga que se recibió hace dos años en Villa Regina, Bárbara Vilches, gente joven que tiene ganas de seguir (se emociona)… yo pongo la experiencia y el empuje”. “El trabajo dignifica y es verdad y, aparte de eso, está la honestidad, hay que seguir siempre adelante. Si bien yo ya conocía un montón, pero con la ayuda de INTA, me he perfeccionado bastante, eso me ayudó mucho” dice notablemente emocionado.
Lito asegura que, durante muchos años, mientras trabajaba en su chacra, también hizo servicios de plantación de postes y viñedos. “Cuando yo tenía juventud, tenía personal y un cacho de tiempo, lo que había que hacer es trabajar afuera. Eso me ayudó a completar mi chacra con el riego por aspersión, defensa de heladas y demás. Todo eso lo fui haciendo trayendo de afuera para adentro, buscándole la vuelta. Nunca compré dólares, sino que hice servicio y trabajo para la chacra”, finaliza sobre su vida dedicada al trabajo con la tierra.
100 años de trabajo rural
La familia Moschini festeja este 2025 los 100 años de trabajo con la tierra en el Alto Valle. Si bien la bodega tiene 25 años, todo comenzó mucho antes en el kilómetro 1120, que es el lugar donde hoy está ubicada en Ingeniero Huergo.
Bodega Moschini ofrece sus vinos de la línea reserva Malbec, bajo la marca kilómetro 1120 y pronto lanzarán un blend de tintas cosecha 2024. También está la línea joven de los tintos Malbec, Merlot y Cabernet Franc. Sin embargo, el tope de gama es el vino Kilómetro 1120 blanco, una partida limitada de un blend de blancos. Además, está la línea Dolto, con los dulces naturales rosado y blanco dulce natural.
La bodega recibe a los turistas que quieran visitarla y se ofrecen visitas guiadas por los viñedos, con reserva previa. En el mes de abril, suelen hacer un evento de turismo rural participativo, una fiesta del vino patero, donde los que asisten, pueden cosechar la uva, desgranarla y pisarla, para vivir la experiencia como se hacía antaño.
En el Alto Valle, la historia de los Moschini se vuelve símbolo de una idea que atraviesa generaciones: la dignidad del trabajo y el amor por la fruticultura. Cien años después de aquel primer terreno desmontado a pico y pala, la familia sigue apostando por producir, aprender y crecer sin perder su esencia.
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