Chile exporta cuatro veces más vino que Argentina: los números que explican la brecha
Chile exportó cuatro veces más vino que Argentina en 2023. ¿Cómo dos países vecinos con producción similar terminan tan lejos en el mercado global?
El 2025 quedará marcado en la historia vitivinícola argentina, aunque no como un hito de celebración. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el país exportó 1,93 millones de hectolitros de vino —equivalentes a 193 millones de litros— por un valor de USD 661 millones FOB. Ambas cifras representan los registros más bajos en décadas: el peor volumen desde 2004 y el peor valor desde 2009. En términos interanuales, el volumen cayó 6,8% y el ingreso de divisas retrocedió 7,2% respecto de 2024, que ya había sido un año flojo.
Chile, por su parte, cerró el ciclo en una posición radicalmente distinta. Según datos acumulados de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) del Ministerio de Agricultura chileno, entre enero y noviembre de 2025 las exportaciones totales de vino sumaron 686 millones de litros y USD 1.408 millones FOB, con una disminución de apenas 8,4% en volumen y 4,2% en valor respecto al mismo período de 2024. Proyectando diciembre, el año completo cerró en torno a los 740 millones de litros: más de tres veces y media el volumen argentino.
Los números que explican la brecha
La comparación directa entre ambos países permite entender la magnitud de la distancia. Chile generó en los primeros once meses de 2025 más del doble en valor que la totalidad del año argentino. En el segmento de vino con denominación de origen, Chile acumuló 352 millones de litros y USD 1.099 millones FOB entre enero y noviembre, con un precio medio de USD 3,12 por litro en el segmento embotellado.
Argentina, en ese mismo período, facturó alrededor de USD 604,7 millones en vino fraccionado con un precio promedio de USD 4,18 por litro —levemente inferior al USD 4,26 de 2024, según datos de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR).
El único indicador donde el vino argentino supera al chileno es, precisamente, el precio unitario. El posicionamiento del Malbec y los varietales premium mendocinos sostiene valores por botella superiores a los del competidor trasandino. Pero esa ventaja no alcanza para compensar la diferencia abismal en volumen: Argentina exporta a mayor precio, pero exporta cuatro veces menos.
Un desplome que viene de lejos
El deterioro argentino no es un fenómeno de un solo año. Hasta 2022, el país exportaba cerca de 200 millones de litros de vino fraccionado. Hoy ese volumen se redujo a aproximadamente 150 millones, una contracción cercana al 25%. El récord histórico en valor fue de USD 921 millones FOB en 2012; en volumen, el pico se registró en 2020 con 3,9 millones de hectolitros. La distancia entre esos números y los actuales ilustra el retroceso acumulado del sector.
Ramiro Barrios, referente del área de Exportaciones de Bodegas de Argentina (BdA), reconoció que el problema no fue exclusivamente local: "Hubo un shock muy fuerte en 2023 del cual no nos recuperamos ni en 2024 ni en 2025. No fue solo un fenómeno argentino; hubo un shock a nivel internacional donde también otros países cayeron en exportaciones". Sin embargo, admitió que la estrategia de subir precios para compensar la caída de volumen también generó efectos negativos sobre la competitividad.
Chile, aunque tampoco escapó a la presión internacional —sus exportaciones también cayeron respecto a 2024—, parte de una base considerablemente más sólida. La industria chilena orientó su producción hacia el mercado externo desde décadas atrás, con menores costos logísticos y una presión fiscal que, según un informe de la Universidad Nacional de Cuyo, casi duplica la que enfrenta una finca o bodega comparable en Chile.
2026: Argentina recupera algo de terreno
Las señales del inicio de 2026 muestran un giro positivo para Argentina. Según datos del INV difundidos por la Secretaría de Agricultura, durante enero-abril de 2026 las exportaciones totales de vino alcanzaron los 67,7 millones de litros, un crecimiento del 17% respecto al mismo período de 2025. El mes de abril registró una suba del 21,9% en volumen, con 20,5 millones de litros. El valor FOB acumulado en el primer cuatrimestre de 2026 llegó a USD 250 millones, con un aumento del 5,7% interanual.
Parte de ese repunte obedece a factores coyunturales. El conflicto comercial de Estados Unidos con otros proveedores abrió espacio en mercados como Canadá, donde Argentina logró crecer. Colombia y Rusia también mostraron resultados positivos. En contraste, el Reino Unido —mercado históricamente clave— evidenció pérdida de posiciones.
De cara al resto del año, el nuevo presidente de COVIAR, Fabián Ruggeri, anticipó que "el eje de 2026 estará puesto en consolidar mercados, diversificar destinos y fortalecer la competitividad sistémica de la cadena". El desafío estructural, no obstante, persiste: España exporta vino a granel a USD 0,40–0,45 por litro, mientras que Argentina difícilmente baja del dólar por litro por sus costos logísticos y de transporte marítimo.
La ventaja chilena: estratégica, no coyuntural
La supremacía chilena en exportaciones de vino no es producto de un año favorable. Responde a décadas de decisiones estratégicas coherentes: una industria diseñada para exportar, menores costos de producción y logística, tratados de libre comercio que facilitaron el acceso preferencial a mercados como Brasil y la Unión Europea, y una producción total que en 2024 alcanzó los 903,6 millones de litros según el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Brasil se consolidó como el principal destino del vino chileno en volumen y valor, con alzas de dos dígitos en el primer semestre de 2025, mientras que Argentina también compite en ese mercado pero con una cuota considerablemente menor.
El contraste no radica en la calidad del producto —el vino argentino tiene reconocimiento internacional y un precio unitario superior— sino en la escala y orientación de cada industria. Argentina prioriza su mercado interno, que en 2025 cayó a un mínimo histórico de 15,77 litros per cápita anuales. Chile exporta porque su consumo doméstico es estructuralmente bajo. Esa diferencia de fondo es la que explica, año tras año, una brecha exportadora que los datos de 2025 volvieron a confirmar.
FUENTE: Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) · Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, Ministerio de Agricultura de Chile · Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) · Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG) · Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación Argentina · Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV)
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