Lobesia botrana

DTV-e obligatorio: SENASA refuerza la barrera contra la polilla de la vid

¿Podrá Argentina mantener sus áreas libres de Lobesia botrana ante el movimiento de maquinaria? Desde este mes, se convierte en requisito clave para proteger la vitivinicultura nacional.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) avanza en la digitalización y el fortalecimiento de los controles fitosanitarios con una medida de impacto directo en el sector vitivinícola. A partir del 15 de enero de 2026, el Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e) resulta obligatorio para el traslado de máquinas cosechadoras de vid desde las provincias de San Juan y Mendoza —zonas con presencia confirmada de la plaga Lobesia botrana — hacia el resto del territorio nacional, considerado área libre de esta polilla cuarentenaria.

Esta incorporación del DTV-e busca prevenir la dispersión inadvertida de la plaga mediante restos vegetales, tierra o huevos adheridos a la maquinaria agrícola. La polilla de la vid representa una amenaza significativa para la producción vitivinícola argentina, ya que genera pérdidas directas en volumen, reduce el rendimiento por planta y compromete gravemente la calidad de la uva destinada tanto al consumo fresco como a la elaboración de vinos.

Requisitos clave para obtener el DTV-e

Para que el sistema permita la emisión del documento electrónico, se exigen condiciones estrictas y verificables:

  • La maquinaria debe estar previamente incorporada en la Nómina de Maquinarias Cosechadoras de Vid gestionada por el SENASA.
  • Tanto el establecimiento de origen como el de destino requieren contar con el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) actualizado y vigente.

Cuando alguna de estas condiciones no se cumple —por ejemplo, si la cosechadora no figura en la nómina o si alguno de los Renspa aparece desactualizado—, el sistema bloquea automáticamente la emisión del DTV-e. En estos casos, el productor o autogestor debe contactar de inmediato al Área de Protección Vegetal regional correspondiente para regularizar la situación y evitar demoras en la logística de la cosecha.

image
Cosechadora de vid lista para traslado tras lavado a presión y desinfección. Foto: Senasa

Cosechadora de vid lista para traslado tras lavado a presión y desinfección. Foto: Senasa

Protocolo de limpieza y desinfección previo al traslado

Antes de cualquier movimiento interprovincial, la maquinaria debe someterse a un riguroso proceso de preparación:

  • Lavado exhaustivo con agua a presión para eliminar todo resto vegetal, tierra y posibles residuos orgánicos.
  • Desinfección con vapor de agua y desinsectación mediante productos autorizados, realizados exclusivamente en instalaciones habilitadas según la normativa provincial vigente.

En Mendoza, las consultas y habilitaciones se canalizan a través del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria (ISCAMEN). En San Juan, el punto de contacto oficial es el Ministerio de Producción de la provincia.

El responsable del tratamiento debe emitir un certificado detallado que acredite la desinfección y desinsectación conforme a la legislación aplicable. El SENASA verifica este certificado antes de autorizar el traslado, lo que añade una capa adicional de control y trazabilidad al proceso.

Impacto de Lobesia botrana en la vitivinicultura argentina

Conocida popularmente como polilla de la vid, Lobesia botrana es una especie de lepidóptero de alta relevancia cuarentenaria en Argentina. Bajo control oficial desde su detección, la plaga afecta principalmente el cultivo de vid y causa daños directos en los racimos. Las larvas perforan los granos, facilitan infecciones secundarias por hongos (como Botrytis cinerea) y provocan pérdidas cuantiosas en producción y calidad.

En las zonas bajo supresión y de baja prevalencia —principalmente los oasis productivos de Mendoza y toda la provincia de San Juan—, se mantienen programas intensivos de monitoreo, trampas de feromonas, aplicaciones de productos autorizados y eliminación de hospederos alternativos. Las áreas libres del resto del país dependen precisamente de estas barreras para conservar su estatus fitosanitario, clave para el acceso a mercados de exportación exigentes.

La implementación del DTV-e para cosechadoras representa un paso estratégico en la modernización de los controles. Al digitalizar el trámite y vincularlo directamente con registros sanitarios actualizados, SENASA mejora la eficiencia operativa, reduce el riesgo de errores humanos y fortalece la capacidad de respuesta ante posibles focos de dispersión.

Productores, contratistas de servicios y transportistas deben preparar con anticipación la documentación requerida para evitar interrupciones durante la campaña. Esta medida refuerza el compromiso del organismo con la preservación del patrimonio fitosanitario nacional y la sostenibilidad de una de las cadenas productivas más importantes del país.

Fuente: Senasa con aportes de Redacción +P

En esta nota

Dejá tu comentario

Las más leídas