Plagas devastadoras en el agro argentino en 2025: Estrategias de manejo para enfrentar la crisis
¿Puede una sola oruga reducir 30% de su cosecha de maíz? En 2025, plagas como la cogollera y la carpocapsa amenazan el agro. Cómo combatirlas.
En el corazón del agro argentino las plagas emergen como enemigos silenciosos. A diciembre de 2025, reportes oficiales del SENASA e INTA alertan sobre brotes que generan pérdidas millonarias, especialmente en regiones centrales, norte y Patagonia. En nuestra zona, por ejemplo, la fruticultura enfrenta a Cydia pomonella (carpocapsa), que pudre hasta 30% de frutos, mientras la tucura sapo devasta pastizales ganaderos.
Pero no todo es fatalidad: el manejo integrado de plagas (MIP), con monitoreo temprano y rotaciones inteligentes, ofrece un escudo sostenible. En este informe, se hace un paneo por las amenazas clave y estrategias probadas para productores, basadas en datos actualizados de los últimos cinco años.
Amenazas patagónicas: Protegiendo frutales y pastizales
En valles de Río Negro, Neuquén y Chubut, la fruticultura de pepita y ganadería enfrentan ciclos estacionales agravados por el cambio climático. El INTA reporta brotes que comprometen exportaciones premium.
La Cydia pomonella (carpocapsa) es prioritaria, con eclosión crítica en octubre-noviembre 2025 afectando 30% de frutos en formación. Larvas perforan pepas, devaluando calidad.
Estrategias preventivas: Monitoreo por grados-día (acumule temperaturas >10°C hasta 250 para alertas) y fajas adhesivas en troncos para capturar pupas. Confusión sexual con difusores de feromonas reduce machos en 70%. El INTA enfatiza recolección manual de frutos caídos para romper ciclos.
Por otro lado, la Bufonacris claraziana (tucura sapo), endémica, irrumpe en pastizales de Río Negro, Chubut y Santa Cruz desde octubre 2025, consumiendo forrajes y cultivos con potencial de 20-40% pérdidas en ganadería extensiva. Alerta vigente hasta marzo 2026.
Manejo: Monitoreo temprano de posturas (10-15 individuos/m² umbral) vía la "Guía SENASA-INTA" para alertas. Cebos tucuricidas (salvado con insecticidas) en hopper y adultos, más pastoreo rotativo para diluir densidades. La Mesa Interinstitucional Patagónica coordina vigilancia, previniendo migraciones masivas.
Plagas dominantes en cultivos extensivos
Los cultivos de soja y maíz, pilares de la exportación argentina, sufren el embate de insectos defoliadores y barrenadores que escalan en 2025 debido a climas variables y resistencias emergentes. Según monitoreos del INTA, las pérdidas acumuladas podrían superar el 20% en zonas vulnerables si no se actúa.
La Spodoptera frugiperda (oruga cogollera) lidera el ranking de impacto nacional, afectando maíz y sorgo con daños inesperados en variedades Bt durante la campaña 2024/2025. En el norte y centro, reduce hasta 20-30% de la producción al devorar cogollos en etapas críticas. En Patagonia, su presencia es menor, pero incide en mixtos.
Para contrarrestarla, el MIP es esencial: implemente refugios no-Bt (20% del área sembrada) para diluir resistencias, rote cultivos con leguminosas y monitoree semanalmente con trampas de feromonas. Aplicaciones químicas solo al superar umbrales de 20% defoliación, alternando modos de acción autorizados por SENASA para evitar resistencias. Estudios del INTA muestran que esta integración reduce daños en un 40% sin elevar costos.
La Rachiplusia nu (oruga medidora) azota la soja en centrales y norte, con picos en marzo de 2025 que demandaron controles en lotes tardíos, estimando pérdidas de 10-15% en rendimiento. Su ciclo rápido exige vigilancia en etapas vegetativas.
Estrategias: Combine control biológico con parasitoides como Trichogramma y riegos oportunos para diluir poblaciones. Rotación de insecticidas (grupos IRAC 3A y 28) y eliminación de malezas hospederas, como Amaranthus, minimizan brotes. El INTA recomienda umbrales de 10-20% defoliación antes de intervenir.
No menos letal, la Dalbulus maidis (chicharrita del maíz), vector del achaparramiento, vio incrementos en centro-norte durante 2025, impactando 25% de lotes reproductivos. En sur, afecta maíz tardío sin síntomas graves aún.
Manejo: Monitoreo entre V2-V10 con muestreos de 10 plantas por lote; elimine voluntarias de maíz como reservorios. Usar variedades resistentes y bioplaguicidas como Beauveria bassiana en MIP, reduciendo vectores en un 50% según trials del SENASA.
Finalmente, la Diatraea saccharalis (barrenador del tallo) ascendió de secundaria a principal en NOA y centro, dañando caña y maíz con reducciones de 15-20% en rendimientos.
Contra ella: Liberaciones de parasitoides Cotesia y destrucción de rastrojos post-cosecha. Rotación con pasturas y monitoreo acústico detectan larvas tempranas, optimizando aplicaciones selectivas.
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