Alarma en la industria frutícola: Europa analiza normas que podrían complicar las exportaciones
Advierten que la propuesta de la Unión Europea para modificar los límites máximos de residuos de fitosanitarios podría generar nuevas barreras comerciales para las exportaciones de fruta fresca.
La Southern Hemisphere Fruit Alliance (SFA), organización que reúne a los principales productores y exportadores de fruta fresca de Argentina, Australia, Brasil, Chile, Perú, Sudáfrica, Uruguay y Zimbabue, expresó su profunda preocupación por la propuesta legislativa denominada “Food and Feed Omnibus”, impulsada por la Comisión Europea. Según la entidad, la iniciativa podría generar nuevas barreras no arancelarias de Europa para el comercio internacional y aumentar la incertidumbre regulatoria para los países proveedores de alimentos al mercado europeo.
La reforma plantea cambios sustanciales en la forma en que la Unión Europea establece los Límites Máximos de Residuos (LMR) de productos fitosanitarios presentes en los alimentos. De acuerdo con la SFA, el proyecto introduce un cambio de enfoque que podría tener importantes consecuencias para las exportaciones agrícolas provenientes del hemisferio sur.
Un cambio regulatorio que preocupa al sector exportador
Actualmente, la determinación de los LMR se basa principalmente en evaluaciones de riesgo, es decir, en el impacto real que una sustancia podría tener sobre la salud del consumidor considerando los niveles de exposición. Sin embargo, la propuesta europea contempla incorporar criterios basados en el peligro intrínseco de determinadas sustancias químicas, independientemente del riesgo efectivo que representen en las condiciones de uso autorizadas.
La alianza advierte que este cambio permitiría a Bruselas reducir ciertos límites de residuos al denominado “cero técnico” o límite de cuantificación para compuestos que no están autorizados dentro de la Unión Europea, aun cuando dichos productos sean utilizados conforme a estándares internacionales reconocidos, como los establecidos por el Codex Alimentarius, o estén aprobados por las autoridades regulatorias de los países exportadores.
La preocupación del sector se sustenta también en la magnitud de los flujos comerciales involucrados. Durante 2025, los países integrantes de la SFA exportaron más de 2,6 millones de toneladas de frutas frescas de clima templado al mercado europeo. Esta cifra refleja la relevancia estratégica que tiene el hemisferio sur para garantizar el abastecimiento de frutas durante las temporadas en que la producción europea es insuficiente, permitiendo a los consumidores acceder a una oferta continua durante todo el año.
“Esta medida introduce una enorme complejidad e imprevisibilidad, distorsionando los flujos comerciales sin aportar una mejora real a la seguridad alimentaria”, sostuvo la organización en los comentarios presentados ante la Comisión Europea.
Desde la perspectiva de los exportadores, la propuesta no considera adecuadamente las diferencias agronómicas entre Europa y las regiones productoras del hemisferio sur. La SFA señala que los agricultores enfrentan condiciones climáticas, ecosistemas y presiones fitosanitarias muy distintas, incluyendo plagas agresivas y especies invasoras que no existen en territorio europeo.
En ese contexto, la reducción de las herramientas disponibles para el control de enfermedades y plagas podría afectar seriamente la capacidad productiva del sector. La organización advierte que el escenario se vuelve aún más desafiante debido a factores como el cambio climático y el aumento de la resistencia de algunas plagas a los tratamientos existentes.
Según la alianza, las consecuencias de una regulación excesivamente restrictiva podrían trascender el ámbito comercial y repercutir directamente en el empleo, la producción agrícola y el desarrollo económico de numerosas regiones donde la fruticultura constituye una actividad estratégica y una importante fuente de ingresos para miles de familias.
El debate sobre los fitosanitarios y las alternativas de biocontrol
Ante este panorama, la SFA instó a la Unión Europea a mantener el rigor científico como base de sus decisiones regulatorias y a continuar utilizando las evaluaciones de riesgo dietético como principal criterio para la fijación de los LMR. Asimismo, solicitó que cualquier modificación normativa contemple períodos de transición razonables y previsibles, considerando la estacionalidad de los cultivos y los ciclos naturales de producción.
La entidad sostiene que la falta de plazos adecuados podría provocar rechazos innecesarios de cargamentos en los puertos europeos, generando pérdidas económicas para productores y exportadores, además de contribuir al desperdicio de alimentos a escala global.
En relación con los productos fitosanitarios, la SFA destacó que todos sus países miembros participan activamente en el Marco Global sobre Productos Químicos de las Naciones Unidas y respaldan el objetivo de eliminar progresivamente los plaguicidas altamente peligrosos para el año 2035, siempre que existan alternativas seguras, eficaces y económicamente viables.
No obstante, la organización considera que cada nación debe tener la posibilidad de gestionar esa transición de acuerdo con sus propias condiciones productivas, capacidades regulatorias y prioridades nacionales. En ese sentido, argumenta que factores como la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza, los costos ambientales y los impactos del cambio climático deben formar parte de cualquier estrategia de sustitución de sustancias químicas.
La alianza también expresó reservas respecto a la creciente promoción de productos de biocontrol como alternativa a los fitosanitarios convencionales. Si bien apoya el desarrollo y la adopción de estas tecnologías, advierte que su eficacia depende en gran medida de condiciones ambientales específicas, como la temperatura, la humedad y la exposición a la luz.
Por ello, concluye que las herramientas de biocontrol deben ser consideradas complementarias a los métodos químicos y no sustitutos absolutos. En opinión de la SFA, una regulación equilibrada será clave para garantizar tanto la sostenibilidad de la producción agrícola como la estabilidad del comercio internacional de alimentos en los próximos años.
Todas las nuevas propuestas de reglamentación del Parlamento Europeo y del Consejo Agropecuario se pueden ingresando: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=celex:52025PC1030
FUENTE: Southern Hemisphere Fruit Alliance (SFA), Frutas de Chile y aportes de Redacción +P.
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