Exportaciones de manzanas argentinas se desploman 39% y marcan el peor registro de la última década
Las exportaciones acumularon apenas 24.900 toneladas hasta mayo, el menor volumen de los últimos diez años. Menor oferta, buenos precios en el mercado interno y pérdida de competitividad explican gran parte del retroceso.
Las estadísticas correspondientes al cierre de mayo confirman una tendencia que ya se observaba desde el inicio de la actual campaña comercial: las exportaciones argentinas de manzanas atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años. Los datos oficiales suministrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) reflejan una fuerte retracción de los envíos al exterior y consolidan un escenario preocupante para el sector frutícola nacional.
Según la información difundida por el organismo, durante los primeros cinco meses de 2026 las exportaciones de manzanas argentinas totalizaron poco más de 24.900 toneladas. La cifra representa una caída interanual del 39% respecto del mismo período del año pasado y se ubica además un 30% por debajo del promedio registrado durante las últimas cinco campañas, comprendidas entre 2021 y 2025.
La evolución de las exportaciones muestra una tendencia descendente que se profundizó en los últimos años y que hoy lleva a la actividad a registrar los volúmenes más bajos de la última década. El contraste resulta aún más evidente cuando se compara con los máximos alcanzados en 2018, año en el que durante los primeros cinco meses de campaña se habían exportado cerca de 57.000 toneladas de manzanas.
A partir de 2021 comenzó a observarse una disminución sostenida de las colocaciones externas. Tras alcanzar un piso en 2023, la actividad mostró una leve recuperación en los años siguientes, aunque insuficiente para revertir la tendencia general. La presente temporada volvió a profundizar el deterioro y los envíos al exterior no lograron alcanzar las 25.000 toneladas acumuladas hasta mayo.
Consultados sobre las razones detrás de esta caída, distintos exportadores coincidieron en señalar dos factores determinantes. Por un lado, las mermas registradas en la cosecha de la actual campaña redujeron significativamente la disponibilidad de fruta para exportación. Por otro, los buenos precios que actualmente ofrece el mercado interno generan un incentivo adicional para destinar la producción al consumo doméstico en lugar de asumir los costos y riesgos que implica la comercialización internacional.
"Con una oferta más limitada y un mercado interno que está pagando valores atractivos, las exportaciones dejaron de ser un destino prioritario para muchos operadores", resumió uno de los empresarios consultados.
Brasil, Paraguay y Bolivia concentran las compras
Pero más allá de la caída en los volúmenes exportados, las estadísticas de SENASA también permiten observar un cambio profundo en la composición de los destinos de la oferta exportable argentina.
Durante la presente campaña, Brasil continúa liderando las compras de manzanas argentinas, con poco más de 7.300 toneladas adquiridas entre enero y mayo. Detrás se ubican Paraguay y Bolivia, consolidando una fuerte concentración de las exportaciones en mercados regionales. Entre los tres destinos concentran actualmente más del 60% del total exportado.
Sin embargo, estos mercados se caracterizan por ofrecer precios relativamente bajos en comparación con otros destinos internacionales. En Asia, Estados Unidos e incluso varios países europeos, las manzanas logran cotizaciones considerablemente superiores, generando mayores retornos para los exportadores. En algunos casos, los valores obtenidos en esos mercados superan ampliamente los registrados en Bolivia y Paraguay e incluso resultan más atractivos que los alcanzados en Brasil.
La transformación de la matriz exportadora se vuelve aún más evidente al analizar la evolución de los últimos diez años. En los primeros cinco meses de la campaña 2017, Rusia aparecía como principal comprador de manzanas argentinas, seguido por Estados Unidos y Paraguay. Además, existía una cartera de destinos mucho más diversificada, donde numerosos mercados participaban de manera significativa en el comercio exterior del sector.
Actualmente, la situación es diferente. La oferta exportable se concentra cada vez más en América Latina, una región considerada por muchos operadores como un conjunto de mercados secundarios desde el punto de vista de la rentabilidad.
Empresarios y referentes del sector explican este fenómeno a partir de varios factores estructurales. El primero es la menor disponibilidad de fruta, producto de cosechas más ajustadas. El segundo está relacionado con los elevados costos internos de producción, empaque, logística y comercialización que enfrenta Argentina, situación que reduce la competitividad frente a otros países exportadores en mercados altamente exigentes como Europa, Asia, Estados Unidos y Canadá.
El desafío pendiente: conquistar los mercados de alto valor
Pero existe un tercer elemento que aparece con creciente frecuencia en los análisis de la actividad: la falta de renovación varietal. Los mercados internacionales de mayor valor demandan actualmente nuevas variedades, con características específicas en términos de sabor, color, crocancia y calibre. En ese contexto, la fuerte concentración de la producción argentina en variedades tradicionales, especialmente Red Delicious, limita significativamente las posibilidades de expansión comercial.
Según especialistas del sector, esta realidad condiciona las exportaciones hacia mercados más sofisticados y deja a la producción argentina concentrada principalmente en destinos regionales del Mercosur y otros países latinoamericanos, además de algunas operaciones puntuales hacia Europa y Norteamérica.
Mientras tanto, los mercados asiáticos continúan siendo una asignatura pendiente para la fruticultura argentina. Allí se concentra actualmente buena parte del crecimiento global del negocio de las manzanas y se obtienen los mayores retornos económicos. Países como Nueva Zelanda, Australia y Chile han logrado posicionarse con éxito en esos destinos gracias a una oferta basada en nuevas variedades, altos estándares de calidad y estrategias comerciales de largo plazo.
Para la Argentina, recuperar competitividad y volver a ganar presencia en esos mercados aparece como uno de los principales desafíos de cara al futuro. Por ahora, las cifras de la campaña 2026 reflejan una realidad preocupante: menos fruta disponible, exportaciones en retroceso y una creciente dependencia de mercados regionales de menor rentabilidad.
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