Pistacho

Revolución del pistacho: la demanda que transformó el mercado alimentario

El pistacho, el "oro verde", supera los $100.000 el kilo. Su demanda explota por el "chocolate Dubai" y lo vuelve un insumo clave. ¿Negocio millonario?

El mercado de alimentos vive una revolución silenciosa. Un pequeño fruto, de sabor delicado y alto valor nutricional, copó la atención de chefs, marcas y consumidores globales. Conocido como el "oro verde", el pistacho vio dispararse su valor, alcanzando cifras récord que superan los $100.000 el kilo en dietéticas y góndolas especializadas.

Este fenómeno se explica no solo por sus propiedades intrínsecas, sino por un "boom" en la demanda impulsado, entre otros factores, por la popularidad del famoso chocolate Dubai, una barra que contiene un relleno elaborado con kadayif y pistacho. Fue creado por Emirati Fix Dessert Chocolatier en Dubai y popularizado en 2024 por personas influyentes en las redes sociales.

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La explosión en el mercado argentino

En Argentina, la producción local de pistachos apenas satisface entre un 10% y un 20% de la demanda total. Esto se debe, en gran parte, al alto volumen de exportación de este fruto seco, muy codiciado en mercados como Europa, Medio Oriente y Brasil.

Sin embargo, el reciente furor por los dulces a base de pistacho, particularmente la competencia entre alfajores de chocolate rellenos con pasta verde y masa kadaif, generó una demanda exponencial por parte de las fábricas nacionales.

El pistacho se perfiló como un ingrediente premium. Para ponerlo en perspectiva: mientras que las nueces peladas rondan los $30.000 por kilo y las almendras los $25.000, el pistacho supera ampliamente estas cifras. La versión con cáscara, tostada y salada, se comercializa entre $32.000 y $55.000 el kilo.

El pistacho pelado, en su versión más elaborada, arranca en $70.000 y puede alcanzar hasta los $120.000. Este diferencial de precios lo posiciona como uno de los frutos secos más caros y codiciados del mercado.

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La producción en la Norpatagonia avanza a paso firme.

La producción en la Norpatagonia avanza a paso firme.

Importaciones récord y una oportunidad de exportación

El creciente consumo interno y la limitada producción local llevaron a un aumento drástico en las importaciones de pistacho. En lo que va de 2025, Argentina importó 82,2 toneladas de pistachos sin cáscara, una cifra casi un 50% superior a las 55,0 toneladas de todo 2024. Este incremento es aún más asombroso si se considera que, en apenas cinco años, la importación de pistacho sin cáscara se disparó un 17.000% (de 480 kg en 2021 a las cifras actuales).

Las operaciones de importación más recientes muestran partidas de 30 toneladas de Irán con un valor CIF de 14.553 dólares por tonelada. Otras operaciones recientes registraron valores CIF de hasta 20.600 dólares por tonelada.

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Cosecha de pistachos. Foto: @argentina

Cosecha de pistachos. Foto: @argentina

A pesar de las importaciones, Argentina tiene un potencial de crecimiento significativo en la producción local. Un ejemplo de ese potencial es el oasis productivo que emergió hace un año en Casa de Piedra, localidad pampeana de la Norpatagonia. Esta zona, con condiciones climáticas óptimas para el cultivo de frutos secos, motorizó una inversión público-privada de casi $10.000 millones destinados a modernizar su sistema de riego, lo que ya duplicó las hectáreas productivas y planea alcanzar las 1200 en pocos años.

El megaproyecto de la empresa Pampapist SRL ya cuenta con 200 hectáreas plantadas y proyecta expandirse a 800 hectáreas en los próximos dos años. Este ambicioso plan posiciona a Casa de Piedra como un futuro polo productivo de pistachos, un fruto seco altamente demandado en mercados internacionales y cuyo valor ha experimentado un "furor" en el mercado local.

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