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Exportaciones de peras en enero: un récord que despierta oportunidades y cautela

Las exportaciones de peras argentinas crecieron 9% interanual y marcaron el mejor enero de la última década, impulsados por una fuerte demanda externa.

Las exportaciones de peras argentinas comenzaron el año con cifras alentadoras y un desempeño que no pasa desapercibido para el sector frutícola. Durante el primer mes del año, los envíos al exterior alcanzaron poco más de 20,4 toneladas, un volumen que representa un incremento del 9% respecto de enero del año pasado y un salto del 53% en relación con el promedio de las campañas comprendidas entre 2021 y 2025. Estos números no solo reflejan una mejora coyuntural, sino que consolidan una tendencia de crecimiento que se viene observando desde 2024.

Tal como se desprende de la gráfica adjunta, a partir del año pasado las exportaciones de peras argentinas comenzaron a mostrar un sendero de expansión sostenido, luego de varios ciclos marcados por altibajos y dificultades estructurales para el sector. Las estadísticas oficiales difundidas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) confirman que, si bien existe un cierto grado de volatilidad en los volúmenes exportados, la tendencia de la última década es claramente creciente. En ese marco, el enero actual se posiciona como el mes de mayor volumen exportado de los últimos diez años, estableciendo un récord absoluto para este período.

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Desde el sector privado, distintos empresarios y operadores consultados coinciden en señalar que enero fue un mes particularmente atractivo para las ventas, aunque advierten que este comportamiento responde a factores muy específicos. Uno de los elementos centrales fue la escasez de fruta disponible durante los últimos meses del año anterior, situación que se explicó por los bajos volúmenes de pera almacenados en cámaras frigoríficas. La falta de stock en frío generó un vacío en los mercados, tanto externos como internos, que derivó en una presión alcista sobre los precios.

Este escenario se hizo sentir con especial fuerza en Brasil, principal destino de la pera argentina, y también en el mercado interno, donde la combinación de una demanda activa y una oferta muy reducida provocó incrementos significativos en las cotizaciones. “Fue un mes de oportunidad, donde por la falta de oferta los precios estaban sostenidos. Pero esto no marca ninguna tendencia para lo que resta de la temporada”, explicó un empresario regional al ser consultado sobre el tema, marcando la cautela que predomina entre los actores del sector.

La rápida reacción de los exportadores argentinos permitió redireccionar buena parte de la fruta disponible hacia aquellos mercados donde el desabastecimiento era más evidente. Esto se refleja claramente al analizar los destinos de la oferta exportable. Según se observa en la gráfica adjunta, Brasil absorbió el 70% del total de las exportaciones de peras argentinas, con un volumen que superó las 14 toneladas enviadas durante enero. Muy por detrás aparece Estados Unidos, con apenas 1,8 toneladas, lo que confirma la fuerte dependencia del mercado brasileño en este arranque de año.

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La comparación con el mismo período del año anterior resulta ilustrativa. En enero de 2025, Brasil había concentrado el 55% de las colocaciones totales de peras argentinas. El incremento de 15 puntos porcentuales registrado en el actual enero se explica casi exclusivamente por la fuerte demanda del país vecino en un momento en el que sus góndolas se encontraban prácticamente sin producto. Este dato refuerza el rol estratégico de Brasil como principal socio comercial de la pera argentina.

No es un dato menor que el mercado brasileño sea, históricamente, uno de los principales destinos de la oferta exportable argentina durante todo el año. De hecho, Brasil tiene a la Argentina como su principal proveedor de peras, concentrando más del 70% del total de las importaciones que realiza el país vecino para este producto. Esta relación comercial, consolidada a lo largo del tiempo, explica en gran medida la capacidad de respuesta que mostró el sector exportador frente a la coyuntura favorable de enero.

Sin embargo, desde el sector insisten en que el primer mes del año no suele ser un indicador confiable para anticipar el comportamiento de toda la temporada. Enero marca el inicio del ciclo comercial y los volúmenes exportados son relativamente bajos en comparación con lo que se coloca a lo largo del resto del año. Durante este período, las empresas se encuentran aún reordenando su oferta exportable, ajustando compromisos con los distintos mercados y evaluando la evolución de la nueva cosecha. Por este motivo, si bien el crecimiento registrado es significativo, no necesariamente anticipa que esta dinámica se mantenga durante los próximos meses.

Manzanas: un escenario completamente diferente

Una realidad muy distinta se observa en el mercado de las manzanas. Durante enero, las exportaciones de esta fruta se ubicaron cerca de las 2 toneladas, y tal como se refleja en el gráfico adjunto, la caída interanual fue superior al 50%. El retroceso se vuelve aún más evidente cuando se amplía el análisis a los últimos cinco períodos. Si se comparan los eneros comprendidos entre 2021 y 2025, la baja acumulada alcanza el 40%, marcando una tendencia claramente negativa.

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Otro aspecto relevante es que la totalidad de las exportaciones de manzana realizadas en enero correspondió a fruta de la campaña pasada, almacenada en cámaras de atmósfera controlada. Se trata de manzana de muy buena calidad, que gracias a estas condiciones de conservación puede ser destinada a la exportación, aunque los volúmenes disponibles son cada vez más acotados.

En cuanto a los destinos, el análisis muestra que la oferta exportable de manzana argentina se orientó casi exclusivamente hacia los mercados latinoamericanos. Brasil vuelve a ocupar el primer lugar, seguido por Paraguay y Bolivia. Entre estos tres países concentraron cerca del 95% del total de las ventas externas de manzana realizadas durante enero, lo que evidencia una fuerte dependencia regional y una escasa diversificación de destinos.

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Al igual que en el caso de la pera, enero no resulta un mes determinante para proyectar cómo se desarrollará la temporada de manzana. Esto se debe a que la fruta comercializada en este período corresponde a la cosecha anterior. La clave estará en observar cómo evoluciona la cosecha 2026, que comenzará en las próximas semanas en el Valle de Río Negro y Neuquén. Será allí donde los exportadores podrán dimensionar con mayor precisión el volumen y la calidad disponibles, así como definir los compromisos que deberán asumir con los compradores del exterior.

En síntesis, mientras las peras iniciaron el año con números récord impulsados por una coyuntura favorable y una demanda brasileña excepcional, las manzanas atraviesan un escenario mucho más complejo. El desarrollo de la nueva cosecha será determinante para confirmar si estas tendencias se consolidan o si, como suele ocurrir en el sector frutícola, el panorama vuelve a reconfigurarse a lo largo del año.

Fuente: Redacción +P.

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