Heladas históricas hunden la producción de frutas en Turquía
Las peores heladas en tres décadas arrasan cultivos de cereza, durazno y nectarina, disparan los precios y obligan a Turquía a reducir exportaciones.
Un reciente informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), pinta un panorama sombrío para la fruticultura turca en el Año Comercial (MY) 2025/26. Las heladas más severas en tres décadas, combinadas con sequías, granizo y lluvias excesivas, han reducido drásticamente la producción, disparado los precios internos y limitado las exportaciones.
Pese a la modernización tecnológica de algunos huertos, los pequeños productores enfrentan una tormenta perfecta: altos costos de insumos, acceso limitado a seguros y pérdidas millonarias. El gobierno ha activado compensaciones a través de TARSIM —el seguro estatal agrícola— y subsidios para agricultores registrados, pero la magnitud del desastre deja claro que se necesitan medidas estructurales de resiliencia.
El área plantada con cerezas —95.000 hectáreas, de las cuales 76.000 corresponden a variedades dulces y 19.000 a ácidas— se ha mantenido relativamente estable en la última década. Sin embargo, la producción para MY 2025/26 se proyecta en apenas 400.000 toneladas métricas (TM), un 60% menos que el año anterior.
Las heladas de marzo y abril afectaron a 36 provincias y arrasaron cultivos en regiones clave como Izmir (dulces) y Afyonkarahisar (ácidas). Las pérdidas han sido tan graves que TurkSTAT las califica como el peor desastre natural en el sector en 30 años.
La popular variedad Napoleón (0900 Ziraat) sigue siendo la reina de las exportaciones por su resistencia al transporte, pero este año los envíos al extranjero caerán de forma inédita: apenas 10.000 TM frente a volúmenes habituales mucho mayores. Alemania, Rusia y Polonia, principales compradores, verán reducida la oferta, mientras competidores como Uzbekistán e Irán ocupan el espacio de mercado con precios más competitivos.
En el mercado interno, la escasez ha llevado los precios en finca a 200 liras turcas (TL) por kilo (4,93 USD), mientras que en los comercios alcanzan entre 400 y 500 TL/kg (7,39-12,32 USD).
Duraznos y nectarinas: pérdidas históricas en el sur
La fruticultura turca también sufre en el segmento de duraznos y nectarinas, con una producción estimada de 649.000 TM para MY 2025/26, un 45% menos que el año pasado. La región de Mersin-Adana, que produce más de la mitad de las nectarinas del país, registró pérdidas de hasta el 90% por una semana de temperaturas entre -9 y -11 °C en abril, un fenómeno extremadamente inusual en el sur.
Aunque en la última década las inversiones en huertos de alta densidad y nuevas variedades impulsaron un crecimiento sostenido —la producción de nectarina se duplicó en cinco años—, la temporada actual será una excepción dramática.
El consumo interno caerá a 505.000 TM, con precios en finca de 35-40 TL/kg (0,86-0,98 USD) y minoristas de hasta 200 TL/kg (4,92 USD) para nectarinas. Las exportaciones descenderán a 144.000 TM, con Rusia, Irak y Rumanía como principales destinos, frente a un historial reciente de crecimiento que llevó al país a exportar 261 millones de dólares en 2024/25.
Un sector presionado por los costos
El USDA subraya que, aunque los grandes productores han logrado modernizarse gracias al apoyo gubernamental, los pequeños agricultores siguen en situación crítica. El seguro TARSIM, que reembolsa costos de producción en caso de desastres naturales, solo cubre a una fracción de los productores debido al alto costo de las primas. El Ministerio de Agricultura ha anunciado subsidios a todos los agricultores registrados afectados por heladas, pero no ha detallado aún los montos.
Los apoyos actuales incluyen pagos para compensar costos de combustible y fertilizantes, así como incentivos para la compra de plántulas certificadas (1.220 TL/acre), aunque muchos agricultores consideran estas ayudas insuficientes ante pérdidas tan severas.
Perspectiva: resiliencia o retroceso
La fruticultura turca, uno de los pilares del agro nacional y motor de exportaciones, enfrenta un punto de inflexión. Los daños de 2025/26 evidencian que la adaptación al cambio climático será clave: sistemas de protección contra heladas, riego eficiente y diversificación de cultivos podrían marcar la diferencia.
Mientras tanto, los consumidores turcos afrontarán precios altos y menor variedad de fruta fresca, y el país cederá temporalmente espacio en los mercados internacionales a sus competidores. Si bien Turquía mantiene potencial para recuperar su liderazgo, la temporada actual quedará como un recordatorio de la vulnerabilidad agrícola frente a eventos extremos cada vez más frecuentes.
Fuente: USDA con aportes de Redacción +P.
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