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Menos peras en el mundo, más comercio: el extraño fenómeno que afecta a Argentina

El comercio global de peras crece en la temporada 2025/26, pero las exportaciones argentinas caen pese a una producción estable.

El mercado internacional de la pera fresca atraviesa en la temporada 2025/26 un escenario tan dinámico como contradictorio. Así lo revela el más reciente informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), titulado “Fresh Apples, Grapes, and Pears: World Markets and Trade”, publicado la pasada semana. El documento traza un panorama global en el que la producción total de peras disminuye, pero el comercio internacional se intensifica, impulsado por estrategias agresivas de exportación de los principales jugadores. En ese contexto, Argentina aparece como una excepción llamativa: con una producción estable, se encamina a reducir sus exportaciones, quedando desalineada de la tendencia mundial.

Según el USDA, la producción mundial de peras frescas para la temporada 2025/26 se proyecta en 26,1 millones de toneladas, lo que implica una caída del 2% respecto del ciclo anterior. El retroceso productivo se explica fundamentalmente por las mermas registradas en China y Turquía, dos actores clave del mercado global. En ambos casos, factores climáticos adversos —sequías severas en China y heladas devastadoras en Turquía— golpearon con fuerza los volúmenes cosechados.

No obstante, este menor volumen global no se traduce en un enfriamiento del comercio. Todo lo contrario: las exportaciones mundiales de pera fresca continúan creciendo y se proyectan en torno a los 2,0 millones de toneladas. El informe detalla que el total consolidado de exportaciones pasará de 1,890 millones de toneladas en 2024/25 a 1,965 millones en 2025/26 mostrando un crecimiento del orden del 4%. El motor de este crecimiento es el fuerte desempeño exportador de China, Estados Unidos y la Unión Europea, que logran compensar las caídas productivas con una mayor orientación hacia los mercados externos.

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Las estadísticas proyectan, para la temporada 2025/26, las colocaciones externas de peras en los mercados internacionales más altas de la última década. Habrá que ver que impacto tendrá este contexto en el precio final del producto.

Argentina, una excepción incómoda

En este escenario de mayor dinamismo comercial, la situación de Argentina resulta particularmente llamativa. De acuerdo con las proyecciones del USDA, nuestro país será uno de los pocos grandes exportadores que reducirá sus envíos al exterior en la temporada bajo análisis.

Los números muestran una trayectoria que, si bien no es de derrumbe, sí evidencia un estancamiento preocupante. En la temporada 2023/24, Argentina exportó 345.000 toneladas de peras; en 2024/25 logró un leve repunte hasta las 350.000 toneladas; pero para 2025/26 el USDA anticipa una nueva caída, que devolvería las exportaciones al nivel de 345.000 toneladas.

Lo paradójico es que esta baja no está asociada a una menor producción. Por el contrario, el informe indica que la cosecha argentina se mantendrá prácticamente estable, con un ligero incremento de 657.000 toneladas en 2024/25 a 658.000 toneladas en 2025/26. Es decir, tendrá fruta disponible, pero no logrará colocarla en el mercado internacional al ritmo de sus competidores.

El contraste más fuerte se da con China. El gigante asiático registrará, por primera vez en siete años, una caída en su producción de peras, que se ubicará en 20,5 millones de toneladas, unas 480.000 toneladas menos que en la temporada anterior. La causa principal fue una severa sequía que afectó a las provincias de Shandong y Shaanxi, epicentros de la producción de peras de China.

Sin embargo, lejos de retraerse, China redoblará su apuesta exportadora. El USDA proyecta que sus envíos al exterior crecerán en 46.000 toneladas, alcanzando un récord de 700.000 toneladas. El informe destaca que las exportaciones chinas se han mantenido “extremadamente fuertes”, impulsando las importaciones en mercados clave como Indonesia y Rusia. En la práctica, China está compensando la menor cosecha con una estrategia de priorización del mercado externo, incluso a costa de reducir su consumo interno. Una lógica opuesta a la que parece seguir Argentina.

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Datos oficiales del USDA confirman un cambio de ritmo en el mercado internacional de la pera.

Datos oficiales del USDA confirman un cambio de ritmo en el mercado internacional de la pera.

El escenario se vuelve aún más desafiante para Argentina cuando se observa el comportamiento de otros actores relevantes. En Estados Unidos, tras una cosecha históricamente baja en 2024/25, la producción repuntará en 103.000 toneladas, alcanzando las 565.000 toneladas. Este rebote permitirá que las exportaciones estadounidenses crezcan de 72.000 a 100.000 toneladas. Un dato simbólico refuerza este cambio de tendencia: Estados Unidos volverá a ser exportador neto de peras, luego de haber sido importador neto por primera vez en su historia el año pasado.

La Unión Europea, por su parte, también incrementará sus exportaciones. El bloque —que incluye a países como Italia, España, Francia y Polonia— pasará de vender 280.000 a 300.000 toneladas al exterior, aun cuando su producción apenas crecerá de 1,842 a 1,861 millones de toneladas. La señal es clara: con ajustes logísticos y comerciales, incluso aumentos marginales de producción pueden traducirse en mayores exportaciones.

El hemisferio sur: contrastes regionales

Dentro del hemisferio sur, Argentina comparte protagonismo con Sudáfrica y Chile. Sudáfrica proyecta una producción de 550.000 toneladas para la campaña 2025/26 y mantendrá sus exportaciones estables en 300.000 toneladas. Chile, en cambio, atraviesa un leve retroceso: su producción caerá de 207.000 a 202.000 toneladas y sus exportaciones bajarán de 110.000 a 105.000 toneladas.

Si bien Chile también muestra una caída, el impacto relativo es menor. Argentina exporta aproximadamente tres veces más peras que su vecino trasandino, por lo que una reducción de 5.000 toneladas tiene un peso mucho mayor en la oferta del hemisferio y en su posicionamiento internacional.

El caso de Turquía merece un apartado especial. Las heladas primaverales de 2025 devastaron gran parte de sus cultivos de frutas caducifolias. Aunque las peras fueron menos afectadas que las manzanas, la producción caerá un 30%, hasta las 461.000 toneladas. Como consecuencia, las exportaciones turcas se desplomarán de 66.000 a 45.000 toneladas, el nivel más bajo de los últimos cinco años. Esta fuerte contracción contribuye al descenso productivo global, pero también abre espacios que otros países están aprovechando mejor que Argentina.

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El retroceso exportador argentino contrasta con la fuerte ofensiva comercial de China y la recuperación de Estados Unidos.

El retroceso exportador argentino contrasta con la fuerte ofensiva comercial de China y la recuperación de Estados Unidos.

En términos de demanda, el consumo mundial de peras frescas disminuirá levemente debido a la menor disponibilidad en China y Turquía. Sin embargo, otros mercados muestran un apetito creciente. Indonesia aumentará sus importaciones un 20%, pasando de 213.000 a 255.000 toneladas; Rusia crecerá un 9%, hasta las 210.000 toneladas; y Brasil, un mercado clave para Argentina, incrementará sus compras de 170.000 a 175.000 toneladas.

Aquí surge otra contradicción: Argentina, proveedor natural de Brasil y con producción estable, no capitaliza plenamente este crecimiento del mercado brasileño, según las proyecciones del USDA.

Un desafío estratégico

En síntesis, la temporada 2025/26 deja una paradoja clara: hay menos peras en el mundo, pero se comercian más. China lidera este proceso, Estados Unidos se recupera y Europa avanza. Frente a ese panorama, Argentina aparece replegada, perdiendo dinamismo exportador sin una merma productiva que lo justifique. La señal es inquietante y plantea un desafío estratégico para el sector perero argentino, que deberá analizar costos, competitividad y acceso a mercados si quiere evitar quedar rezagado en un contexto global cada vez más competitivo.

Fuente: USDA con aportes de Redacción +P.

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