Cuando el agua falta en el lugar más vulnerable: alerta en la Región Sur
La Región Sur de Río Negro enfrenta una crisis hídrica estructural: falta de lluvias, menos nieve en la cordillera y parajes rurales con problemas de abastecimiento humano.
El 70% de la superficie de la provincia de Río Negro, que es de 203.000 kilómetros cuadrados, es estepa, donde se desarrolla la ganadería ovina como principal actividad. Un territorio similar al que ocupan Grecia o Corea del Norte. Un lugar donde se hacen más evidentes los efectos del cambio climático, porque han disminuido los siempre pobres registros de lluvia y porque en la cordillera nieva menos. En la Región Sur de la provincia falta agua para el abastecimiento humano en los parajes y para el desarrollo de la ganadería, lo que motivó la realización de un encuentro donde surgieron dos primeras definiciones: por un lado, unificar la coordinación de todas las actividades para mejorar el acceso a los acuíferos en el Ente de la Región Sur; y, por otro lado, se anunció la conformación por parte del Estado provincial de un fondo de $500 millones para tareas en campo y financiar estudios geofísicos.
A una misma mesa se sentaron el presidente del Departamento Provincial de Aguas (DPA), Gastón Renda; el ministro de Desarrollo Económico, Carlos Banacloy; el director del INTA Bariloche, Mauro Sarasola; el presidente de la Federación de Sociedades Rurales, Leandro Ballerini; el presidente del Ente de la Región Sur, Darío Ibáñez; el secretario de Ganadería, Tabaré Bassi; y el subsecretario de Ganadería Ovina y Caprina, Juan Escobar.
La primera definición es que los distintos organismos públicos tengan una sola coordinación, la cual será ejercida por Ibáñez desde el Ente de la Región Sur, un organismo que abarca todas las poblaciones de la Región Sur.
“Está la decisión del gobernador (Alberto Weretilneck) de hacer un fondo específico de más de quinientos millones de pesos, con el único objetivo de financiar la captación de agua”, adelantó Banacloy luego del encuentro.
La prioridad será el aprovisionamiento necesario para la subsistencia humana. Banacloy explicó que los equipos disponibles estarán primero atendiendo la demanda de escuelas y parajes. “Esa es la agenda a coordinar, porque hay que entender que hoy, con una perforadora o dos perforadoras, no se pueden solucionar los problemas estructurales que tiene la región sur”.
“Si hace falta, analizaremos algún financiamiento internacional para incorporar otras tecnologías, máquinas probablemente más chicas y más rápidas”, dijo el funcionario, quien resaltó la necesidad de trabajar “con una planificación, un orden y una mirada a mediano plazo, porque las emergencias son cada vez más recurrentes”.
En la base del problema hídrico hoy está la falta de un 50% de la “pluviometría” anual que se registra en la cordillera, lo que repercute en toda la cuenca, donde los acuíferos se deprimen y ya no sale agua de los jagüeles donde antes sí salía. Y esa carencia “es recurrente y basta mirar las estadísticas de los últimos diez años”, remarcó el funcionario, quien llamó a “tomar el toro por las astas”.
En la actualidad funciona una perforadora, cuyos servicios se han tercerizado, en parte por iniciativa de la Federación de Sociedades Rurales, explicó Banacloy, lo que derivó en más de 20 perforaciones en los últimos meses. Reconoció que “a partir de tenerla a un privado, tiene otro régimen de trabajo, porque la contratación de un privado es totalmente distinta”.
Actualización de datos
El mayor problema radica en la falta de actualización de los estudios geofísicos de las napas de agua y ríos subterráneos. “Hay que entender que llevar una perforación de cien metros es una inversión multimillonaria y no podemos hacerla para aprobar”, aclaró.
La tarea encomendada al DPA es actualizar esos informes, porque los actuales son “muy antiguos” y además porque “el territorio es gigante”. En las conversaciones sobrevoló la necesidad de favorecer el arraigo en zonas muy inhóspitas, porque “si no tenés agua y un poblador no puede estar en ese lugar, no tenés arraigo, no tenés trabajador y no tenés nada”.
Por eso la prioridad fue puesta en garantizar agua para que las personas puedan sobrevivir en ese medio casi desértico y luego pensar en la producción. “Si ponemos primero el eje en lo productivo y nos olvidamos de que hay gente que tiene que vivir, es imposible”, sentenció.
Fuente: Redacción +P.
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