Segunda edición del Encuentro Ganadero en Río Colorado: 60 productores debaten 7 horas sobre manejo y pastizales.
La ganadería de precisión en Patagonia se vuelve indispensable, impulsada por datos de lluvias irregulares y manejo estratégico del recurso.
Se realizó en Río Colorado por segunda vez el Encuentro Ganadero, convocado por la Agencia de Extensión Rural local del INTA, el Programa Ganadero Bovino de Río Negro (dependiente del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo de la provincia) y la Sociedad Rural local. Unas 60 personas durante casi 7 horas asistieron a exposiciones de productores que se destacaron durante el año por sus buenas prácticas, y se cerró con talleres sobre temas de actualidad, como el avance de la vegetación arbustiva o “del monte”.
Entre las conclusiones salientes, se destaca lo que vienen dejando en evidencia los registros de lluvias: Aquí el agua que cae del cielo es muy irregular. Hay períodos de 4 años por encima de la media histórica y periodos de otros cuatro años por debajo de la media. Eso se traduce en “ecosistemas delicados”, que si no hay planificación se termina en situaciones extremas.
“Si el campo lo terminás, no lo recuperas más”, sintetizó Dardo Carrillo, un productor de Sierra Colorada.
El negocio ganadero viene demostrando que es de precisión. Que la rentabilidad depende de muchos factores, los que se deben analizar con antelación, y en base a esa información tomar decisiones. Dejarla pasar, puede traer consecuencias de fuerte impacto en el bolsillo.
Por ejemplo, se analiza que el animal camine menos, para que gaste menos energía, para lo cual se deben proyectar nuevos puntos de agua.
Y también se arribó a una conclusión preocupante: Hay mucha información, avances que lograron los investigadores del INTA, que no se conocen o que se implementan hasta 20 años más tarde. Lo cual deja al descubierto un serio problema en el manejo de la comunicación y la información.
El primero es hacer su exposición fue Bruno Bagnato, uno de los propietarios de empresa “La Donatina”, que posee campos en la zona de Patagones y en Conesa. En total son 15.000 hectáreas.
Fue él quien mostró sus registros de lluvia: “Son 50% de años por debajo de la media y 50% por encima”. Esa disparidad, lleva a que, en años secos, si hay sobrecarga animal, “los campos se vuelan” al no quedar vegetación.
Consideró clave la “gestión pasto natural”, y comentó algunas de los aspectos que ellos tienen en cuenta en la administración de su establecimiento, como que el animal camine menos, para lo cual son necesarias más captaciones de agua. Y hasta el tamaño de la vaca entra en juego. Si es muy grande consume más, pisa más. Entonces se plantea analizar cuál es el tamaño ideal para los ariscos campos de la Patagonia.
Consideró determinante el destete precoz de terneros, para que la madre no vea deteriorada su condición corporal. En cuanto al ternero, muchos hablaron maravillas de los nuevos alimentos que se pueden dar sin períodos de acostumbramiento, y aún más, sin esperar que el animal desarrolle el rumen.
Aseguró que trabajan, por ejemplo, con estudios del INTA de 1998 para el manejo actual de los campos “que no han tenido llegada”.
José Marino Marinzalta forma parte de un Grupo CREA, y contó algo que llamó la atención de los organizadores. Cada año, el y el resto de los ganaderos que integran este grupo, salen a recorrer todos los campos para hacer una evaluación conjunta (y cruzada), del pastizal, para terminar cuál es la carga adecuada según como se presenta la pluviometría.
No es menor esa información, porque se puede pasar de una relación de 8 o 9 hectáreas por animal en años de buenas lluvias, a otros períodos de 17 o 18 hectáreas por animal en períodos de sequía. Diferencias del 30 o 40% de carga, lo cual pega directo en la rentabilidad del campo.
“El que no rota, que comience a rotar”, fue una de las recomendaciones de Marinzalta a sus pares, empujando la idea de que hay que dejar cuadros descansando para que recuperen pastizal.
Para esa rotación, es necesario contar con más cuadros para un manejo más preciso del rodeo. En su caso, pasó de 3 cuadros grandes con 2 aguadas, a 15 cuadros y 4 aguadas. No todas las divisiones son con alambres de 7 hilos, sino que se hacen con alambre eléctrico.
Logró lo que podría ser un record provincial: 94% de preñez. EL promedio nacional es del 62%. Y la rentabilidad, en su caso, trepó al 44%.
Nicolás García, de la vanguardista Agropecuaria Don Manuel de Valle Azul, trajo al recinto de la Sociedad Rural de Río Colorado sus últimas conclusiones obtenidas en un campo que tiene 17.000 hectáreas, de las cuales 3.000 son de valle, en la zona de Valle Azul. Coincidió en la “Irregularidad de lluvias”.
Puso sobre la mesa un concepto que grafica una de las metas del ganadero, como es analizar cuáles son los animales improductivos para sacarlos del rodeo: “No queremos vacas turistas”, dijo, sobre la decisión de no “pasear” de un cuadro a otro un animal que llegó al final de su ciclo.
García también es líder en efectividad, al lograr un 96% de preñez y una ganancia 1.36 kg por día de sus terneros.
Verónica Hernlaz puso la nota disruptiva. No habló de kilos, ni de rendimientos, sino que contó como su formación de base (es psiquiatra, pero hace 4 años no ejerce como tal), le fue de utilidad para encarar el manejo de dos campos que forman parte de un negocio familiar. Ambos cerca de Choele Choel.
Y se preguntó que si es lo mismo liderar un proyecto o gestionarlo. Una de las explicaciones fue que, liderar implica darle un sentido, un propósito y una proyección a largo plazo a un negocio, en este caso ganadero. Hacia dónde ir, porqué y con qué métodos.
Admite que al llegar hace 10 años al campo “no sabíamos nada”, y que toda la información del campo (como sucede en muchos casos), estaba concentrada en una sola persona y “sin sistematizar”.
Había maltrato animal y gastos excesivos. Y por falta de conocimiento, “no teníamos autoridad”. Ese plano inclinado debieron superar y comenzaron por definir criterios de trabajo. Y algunos con fuerte sentido humano: “Los valores pesan más que habilidades para seleccionar personal”, aseguró y agregó que “no se trata de encontrar personas extraordinarias, sino de diseñar el trabajo”.
También aplica estrategias de ganadería regenerativa y advierte que “un campo es un sistema vivo con cambios permanentes”. Por eso como conclusión sugirió a sus pares: “Hay que atreverse a mirar distinto”.
En medio de tantos números y estrategias, surgió sobre el final de la agenda de temas, la propuesta de analizar un caso de recambio generacional. Allí estuvieron Paulino Vita de vitales 80 años, y sus nietos Maite y Emiliano Giretti. En diciembre pasado dejó en manos de los más jóvenes el manejo del campo. Son 3.660 hectáreas.
Cuando llegó el día, Maite y su hermano recorrieron todo el campo “y lo vimos como si nunca lo hubiéramos visto”. Una de las claves es charlas con el abuelo las decisiones, pero siempre asumiendo que son ellos los que tienen que orientar el rumbo del negocio.
Introdujeron varios cambios, como hacer más cuadros, inseminar más, y todo bajo un criterio: “Mantener la calma y tener paciencia”.
Paulino comentó cuál fue el impulso previo a su decisión: “La vida no la tenemos compradas y uno puede faltar”.
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