Viñedos de China: La estrategia de supervivencia que vence al frío de -25 °C
¿Vinos de alta gama nacen en el desierto chino? Expertos revelan la milenaria, pero costosa técnica usada para que las cepas sobrevivan a inviernos de -25 °C.
La vitivinicultura en el norte de China funciona bajo condiciones ambientales extremas. Este desafío obliga a la industria a utilizar una técnica agrícola laboriosa y ancestral: el entierro de las cepas, conocido localmente como máiténg. Esta práctica, inusual en la viticultura global, resulta esencial para la supervivencia de las vides en regiones donde las temperaturas invernales llegan por debajo de –15 °C. Específicamente, en zonas como Ningxia, el termómetro alcanza hasta -25 °C en pleno invierno.
La necesidad del máiténg surge en un "cinturón continental frío" global donde la nieve sola no aísla las plantas suficientemente. Ningxia, en el interior del noroeste de China, muestra un clima continental riguroso y semiárido, que presenta escasas precipitaciones y gran diferencia de temperatura diurna y nocturna.
Máiténg: Mecánica de la protección invernal
El entierro de las vides no es una simple curiosidad técnica; constituye una parte fundamental del calendario agrícola. Permite conservar cepas europeas de Vitis vinifera como Cabernet Sauvignon, Merlot o Chardonnay, que no resisten las heladas sin esta protección.
El proceso exige precisión y muchas horas de trabajo:
- Deshoje y reposo vegetativo: Comienza al finalizar la vendimia, cuando la planta entra en reposo y tolera mejor la manipulación.
- Desenganche y acostado: Los sarmientos se desatan o cortan de los alambres de la espaldera. Los troncos y brazos se doblan hacia el suelo. Las bodegas emplean métodos manuales o maquinaria adaptada. El diseño de las cepas presenta una forma inclinada para facilitar este entierro recurrente.
- Cobertura con suelo: Se aplica una capa de tierra de unos 20 a 30 cm. Esta tierra funciona como un "abrigo térmico", que protege las plantas durante el reposo invernal.
- Desenterrado y reentrenado: En primavera, se retira la tierra y las plantas vuelven a sujetarse a los alambres para reiniciar su ciclo vegetativo.
A pesar de que el trabajo manual predomina y, a menudo, es más económico que alternativas como la calefacción o el geotextil, este sistema implica un alto costo operativo. Se estima que la acción de enterrar y desenterrar las vides representa entre el 30% y el 40% del costo total de producción anual.
Ningxia: Epicentro de la viticultura de calidad
La Región Autónoma Hui de Ningxia, que concentra la mayor cantidad de uvas de vino en China, es el principal exponente del máiténg. Esta zona fue seleccionada en 2020 como una de las diez regiones de enoturismo más prometedoras del mundo.
La región vinícola más representativa es la D.O.P. Este de las montañas Helan (Helan Mountain East Foothills). Los factores geográficos y climáticos son únicos: se sitúa a más de 1.000 metros de altitud, goza de abundante sol (unos 300 días y 3.000 horas anuales), y la presencia de las montañas Helan al oeste bloquea los vientos fríos del noroeste.
En esta subregión, que se convierte en una prestigiosa "tarjeta de visita" del vino chino, la viticultura se desarrolla en un suelo bien drenado y rico en rocas o grava. La zona reúne más de 120 bodegas activas y alrededor de 33.000 hectáreas plantadas, con una producción anual de 75 millones de botellas de vino.
Los vinos de Ningxia logran reconocimiento internacional; por ejemplo, el Jia Bei Lan de la bodega Helan Qingxue, cosecha 2009, recibió el premio al mejor vino Burdeos de 2011 por la revista británica Decanter. Económicamente, esta industria genera anualmente alrededor de 130 mil empleos y salarios estables que suman aproximadamente 1.22 mil millones de yuanes (169.5 millones de dólares).
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