Con sus mejores galas: Bodegas de la Patagonia presentaron sus vinos icónicos
En un evento promocional y técnicos, llevaron a una degustación entre colegas la mejor etiqueta de cada bodega de la Patagonia Norte.
Bodegueros, enólogos y hacedores de vinos sacaron a relucir sus mejores galas en un encuentro regional denominado “Íconos de la Patagonia”, donde cada uno debía llevar la etiqueta más emblemática de su establecimiento para ser sometida a una cata técnica del resto de los colegas y para promocionar la región hacia todo el país, a partir de una actividad organizada por un medio especializado nacional llamado “Caminos del Vino”.
Además, hubo un momento emotivo, porque en un pequeño papel y de manera anónima, los enólogos presentes debían elegir al enólogo al que consideran ícono de la Patagonia, y por amplio margen resultó agasajado Marcelo Miras, quien además sorprendió con un cabernet sauvignon cosecha 2022 que resultó superlativo.
El otro aspecto distintivo del encuentro fue una charla sobre el impacto del enoturismo. Gabriel Bosso, especialista en turismo del vino y con experiencia en el desarrollo de rutas de identidad en Argentina, fue uno de los disertantes.
Con la boca abierta
Por su experiencia en este rubro, los representantes de la bodega de Trevelin, Chubut, Viñas de Nant y Fall, dejaron a todos con la boca abierta. Sergio Rodríguez Bianchi y su hijo Emanuel contaron cómo hacen para que el cien por ciento de su producción anual se venda en la misma bodega, donde levantaron un enclave turístico en torno a 3 hectáreas de vides, un restaurante y un almacén con los mejores productos de la región.
“Hoy, el promedio en Argentina de todas las bodegas que hacen enoturismo es de una venta del 25 por ciento de la producción en su bodega”, ratificó Mariana Cerutti, directora de Vitivinicultura de Río Negro.
Estuvieron representadas bodegas de Chubut, Neuquén, La Pampa y Río Negro “en un encuentro en el que se trató de mostrar lo mejor de la Patagonia”, destacó Cerutti, y la reunión sirvió para probar unas 30 etiquetas, algunas de espumantes y otras de la cava submarina del Golfo San Matías.
“Se comparan no solamente los vinos, sino las propiedades del terroir, haciendo un intercambio sobre cómo cada uno produce sus uvas, el tipo de suelo y otros detalles técnicos que, por ahí, el consumidor no tiene por qué saber, pero que hacen al resultado final del vino”, señaló Cerutti.
Caminos del Vino, un medio especializado conducido por Jorge Cabrera, fue quien aglutinó a los productores de vino de la región, quienes aspiran a dar un salto en el reconocimiento nacional de sus vinos y pretenden fortalecer el enoturismo en sus bodegas.
Sobre la cata técnica, realizada con detenimiento en cada una de las etiquetas que salían a degustación, “es un ámbito enriquecedor para cada una de las personas que están y todos se llevan algún aprendizaje”.
No se sabe quién viene
Convertir una bodega en un atractivo turístico requiere habilidades que van más allá del correcto manejo del viñedo y de la elaboración. Hay paisajes, viejas historias y mucho de la calidad humana del emprendedor que se pone en juego.
Y hay incertidumbre y oportunidades: uno nunca sabe quién es la persona o la familia que entra a comprar una caja de vinos. Y uno de esos esporádicos clientes un día compró unas botellas de vino en una bodega de Chubut, y esa bodega —sin exportar una sola botella— vio aparecer en redes sociales sus vinos con el Coliseo Romano de fondo.
En la mente del bodeguero está la meta de que cada cliente “pueda ser una especie de embajador de cada una de las marcas”, dice Cerutti, quien también incursionó en esa actividad en una bodega de Uruguay. “El enoturismo es una actividad que se retroalimenta, porque siempre una recomendación, el boca en boca y las buenas experiencias que el turista se lleva de la bodega son vitales. No solamente debe haber una buena experiencia en la degustación de los vinos, sino también conocer los paisajes fenomenales que tenemos en toda nuestra Patagonia, en los valles, la estepa o la costa atlántica. Es una manera de transmitir nuestra identidad, de poder difundir todo lo que tenemos acá, que es auténtico”, se entusiasma la funcionaria mientras los enólogos siguen con su cata técnica.
Más que un pedazo de alcornoque
Una de las charlas técnicas a los bodegueros estuvo a cargo de Yoann Canovas, especialista en enología y director para Latinoamérica de la empresa DIAM. Un proveedor clave, del que depende que la calidad del vino se vea inalterable con el paso del tiempo.
Diam Bouchage (división del grupo francés Oeneo) es líder mundial en tapones de corcho. La empresa produce unos 2.000 millones de tapones al año y exporta el 78 % de su volumen a más de 85 países. Tiene plantas en Francia, España y Portugal. Son los creadores del procedimiento Diamant, que utiliza CO2 supercrítico para limpiar el polvo de corcho. Esto elimina las moléculas responsables del temido “olor a corcho” (TCA) y evita desviaciones sensoriales en el vino.
Brindó detalles técnicos de cómo el corcho acompaña el envejecimiento del vino. “Con los insumos correctos se puede conservar el vino tal cual lo embotellamos en bodega”, lo que permite que la calidad y las características de un vino —más allá de la evolución natural por el paso del tiempo— perduren.
FUENTE: Redacción +P.
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