La FAO alerta: los precios mundiales de los alimentos tocan máximo en 2 años
El encarecimiento de la carne, el azúcar y los aceites vegetales empuja el índice alimentario global a su mayor nivel desde 2023, pese a la caída de cereales y lácteos.
Los precios internacionales de los alimentos básicos volvieron a encender las alarmas en agosto, al situarse en su punto más alto en más de dos años, según el más reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De acuerdo con datos divulgados por la agencia y citados por Reuters, el encarecimiento de la carne, el azúcar y los aceites vegetales contrarrestó la baja en cereales y lácteos, configurando un panorama de fuerte presión sobre los mercados globales.
El Índice de Precios Alimentarios de la FAO, que mide las variaciones mensuales de una canasta de productos básicos comercializados a escala internacional, alcanzó en agosto los 130,1 puntos, apenas por encima de la cifra revisada de julio (130,0), pero un 6,9% más alto que en el mismo mes de 2024. Se trata del mayor nivel desde febrero de 2023, aunque todavía un 18,8% inferior al récord de marzo de 2022, alcanzado tras la invasión rusa a Ucrania que alteró gravemente los flujos comerciales de cereales y fertilizantes.
Aceites vegetales al alza por biodiésel en Indonesia
Entre los productos que más presionaron el índice se encuentran los aceites vegetales, que registraron un incremento del 1,4% en agosto, alcanzando su nivel más elevado en más de tres años. El alza fue impulsada principalmente por los aceites de palma, girasol y colza, cuyo precio se vio favorecido por el anuncio de Indonesia, principal productor mundial de aceite de palma, de aumentar el contenido obligatorio de este insumo en su biodiésel. El objetivo del país asiático es reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados.
En contraste, el aceite de soja experimentó un retroceso, debido a las expectativas de una oferta abundante en los próximos meses. Los cereales marcaron su quinto mes consecutivo de descenso, con una caída del 0,8% respecto a julio. El trigo lideró las bajas, favorecido por cosechas abundantes en la Unión Europea y Rusia. Sin embargo, el maíz mostró un comportamiento contrario, con precios en aumento impulsados por la demanda creciente de piensos y etanol en Estados Unidos.
En el caso del arroz, las cotizaciones retrocedieron debido a la caída de los precios en India, que se ubicaron en mínimos de tres años. Esta baja estuvo asociada a la debilidad de la rupia y a la intensa competencia entre los principales exportadores de Asia.
Carne en máximo histórico
El índice de la carne registró un aumento del 0,6%, alcanzando un máximo histórico. La demanda de carne de vacuno en Estados Unidos y China se convirtió en el principal motor del encarecimiento. Por categorías, la carne de ovino subió, la de porcino se mantuvo estable y la de aves de corral descendió gracias a la abundante oferta proveniente de Brasil, uno de los mayores exportadores del sector.
El azúcar interrumpió una racha de cinco meses consecutivos de caídas y repuntó un 0,2%. La preocupación por los rendimientos de la caña en Brasil, sumada al incremento de la demanda global, pesó más que la mejora de las perspectivas de producción en India y Tailandia.
En el caso de los lácteos, los precios descendieron un 1,3%, arrastrados por la menor demanda en mercados asiáticos y la caída en las cotizaciones de la mantequilla, el queso y la leche entera en polvo.
Perspectivas: cosecha récord de cereales en 2025
En paralelo al informe de precios, la FAO difundió nuevas proyecciones de producción mundial de cereales. Para 2025, el organismo prevé una cosecha récord de 2.961 millones de toneladas métricas, superior a la estimación previa de 2.925 millones y un 3,5% más que en 2024.
El aumento se explica principalmente por las mejores perspectivas para el maíz, cuya producción crecería en Estados Unidos, Brasil y México gracias a rendimientos récord y mayor superficie sembrada. En contraste, la Unión Europea enfrentaría una caída de su cosecha debido a las condiciones de sequía y menores rendimientos.
El escenario global evidencia que, a pesar de ciertos retrocesos en cereales y lácteos, la presión en otros productos clave mantiene los precios en niveles altos. Si bien no se alcanza aún el récord de 2022, los mercados alimentarios continúan enfrentando una volatilidad marcada por factores climáticos, geopolíticos y energéticos.
Para millones de consumidores en el mundo, especialmente en países en desarrollo, estas fluctuaciones representan un desafío adicional en medio de un contexto de inflación persistente y menor poder adquisitivo.
Fuente: FAO con aportes de la Redacción +P.
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