La ganadería vive un momento récord: márgenes históricos y precios en alza
Con subas de hasta 77% en márgenes y precios en máximos históricos, la ganadería atraviesa uno de sus mejores momentos en años.
El último informe trimestral sobre Resultados Económicos Ganaderos, elaborado por la Dirección Nacional de Coordinación Ganadera de la SAGyP, confirma mediante indicadores objetivos el favorable escenario que atraviesa actualmente la ganadería bovina. De acuerdo con lo señalado en el informe, durante el primer trimestre del año —con valores hasta febrero— los precios de la hacienda en pie mantuvieron una tendencia alcista. En este período se registraron incrementos del orden del 11% en terneros/as de invernada y cercanos al 10% en las categorías destinadas a faena.
En términos reales, tanto el precio del novillito como el del ternero de invernada se ubican en los valores máximos de la serie histórica para cada categoría. En la comparación interanual —a febrero— el precio promedio de la categoría novillito en el MAG evidencia una suba del 35%, posicionándose un 60% por encima del promedio de los últimos 15 años.
Por su parte, en el segmento de invernada, la referencia de precios del ternero en ROSGAN alcanzó en febrero los $6.269 por kilo. Este valor representa un incremento del 51% respecto de febrero de 2025 —a moneda constante— y del 75% en comparación con el promedio del período comprendido entre enero de 2011 y diciembre de 2025. En marzo, esta tendencia siguió acelerándose, marcando para este último mes una referencia de valores de $6.809 el kilo.
Precios en máximos históricos y fuerte suba interanual
Como resultado de los elevados valores que presenta actualmente la hacienda, los márgenes de las actividades de cría e invernada —y, en consecuencia, de los sistemas de ciclo completo— se ubican en niveles máximos históricos.
De acuerdo con los cálculos elaborados para un modelo de cría, desarrollado sobre una superficie de 450 ha en la Cuenca del Salado, con una carga de 260 vacas y un porcentaje de destete del 72%, el margen bruto de la actividad se estima en aproximadamente $374.000 por hectárea, constituyéndose en el valor más alto de la serie iniciada en 2011. En comparación con los resultados obtenidos para este mismo modelo un año atrás, la mejora en términos reales alcanza el 59%, mientras que respecto del promedio de los últimos 10 años el incremento es del 62%, medido a igual fecha.
En el caso del ciclo completo, el modelo de referencia correspondiente a la zona centro-sur de Córdoba considera una explotación de 330 ha, con un rodeo de 220 vacas y un porcentaje de destete del 65%. Bajo un esquema de engorde de aproximadamente 12 meses para machos y hembras, se alcanza una producción de 157,3 kg de carne por hectárea. Sobre estos supuestos, el margen bruto actual supera los $406.000 por hectárea, lo que representa un incremento del 77% respecto del año anterior y del 79% en relación con el promedio de los últimos 10 ciclos productivos.
Por su parte, en sistemas de invernada, aun considerando el costo de reposición que exige actualmente el ternero, los márgenes continúan siendo elevados. En un modelo de alta producción —con una carga de 2,8 cabezas por hectárea y una producción de 216 kg por cabeza en menos de 12 meses— el margen bruto se ubica en torno a los $833.000 por hectárea. Este resultado implica una mejora del 45% en comparación con el año anterior y del 66% respecto del promedio de la serie analizada.
Márgenes récord, pero con alertas por costos y mercado
Al pasar a esquemas de engorde, donde el suministro de grano pasa a ser un componente central del sistema, los resultados económicos continúan siendo altamente favorables, impulsados precisamente por la conveniente relación que ofrece actualmente el maíz en comparación con el valor del animal terminado.
Si bien la relación ternero/novillito se ubica actualmente en niveles que pueden considerarse elevados para la reposición —entre 1,40 y 1,45, frente a promedios históricos cercanos a 1,20—, la relación de compra respecto del maíz se posiciona en una zona claramente favorable. En la actualidad, por cada kilo de novillito gordo vendido, el engordador puede adquirir aproximadamente 20 kilos de maíz, lo que representa casi el doble de la capacidad de compra observada en términos históricos bajo esta misma relación de intercambio.
No obstante, si bien el valor actual del grano permite sostener márgenes positivos en los sistemas de engorde, el alto costo de reposición del ternero obliga a mantener una atención permanente sobre la evolución del mercado de granos. Un eventual cambio de tendencia —ya sea por factores locales, como una posible reducción o eliminación de derechos de exportación, o por factores externos vinculados a movimientos en los precios internacionales de los commodities en el actual contexto geopolítico— podría revertir rápidamente los resultados favorables observados hasta el momento.
Por otra parte, y como contracara del favorable contexto que atraviesa la producción primaria, el incremento en los precios de la hacienda está generando tensiones tanto en la cadena industrial como en el mercado consumidor. En particular, se observa un deterioro en los márgenes operativos de la industria frigorífica, producto del encarecimiento del costo de abastecimiento, así como crecientes dificultades para convalidar estos niveles de precios en el consumo final.
En este contexto, la combinación de una reposición elevada, una demanda interna que comienza a evidenciar signos de saturación y un frente externo caracterizado por alta volatilidad e incertidumbre —especialmente en lo relativo a los costos energéticos y a los precios de los granos— podría derivar en ajustes inesperados, particularmente en sistemas intensivos de menor eficiencia productiva.
En contraposición, las actividades de cría y de ciclo completo -menos dependientes de las relaciones de compra-venta de insumos y productos- se caracterizan por presentar una mayor estabilidad, aunque históricamente han resultado menos atractivas en términos económicos. Sin embargo, en el escenario actual, estos modelos presentan menores niveles de riesgo relativo y sostienen condiciones de rentabilidad favorables, tanto para productores tradicionales como para nuevos participantes que evalúan su ingreso al negocio ganadero.
Fuente: Rosgan.
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