Radiografía de la caída de Granja Tres Arroyos: entre deudas millonarias y cheques rechazados
¿Cómo cayó Granja Tres Arroyos, la mayor avícola de Argentina? Radiografía de una crisis que incluye deudas récord, plantas paralizadas y un futuro incierto.
"Agonía eterna." Así describió un productor integrado la situación que atraviesa Granja Tres Arroyos, la empresa avícola más grande de la Argentina. La frase está incluida en un informe comercial que expone con números concretos el profundo deterioro financiero, operativo y comercial de una compañía que supo concentrar cerca del 35% de la faena avícola nacional y que hoy lucha por mantenerse en pie.
El documento, al que accedió el diario La Nación, revela que Granja Tres Arroyos mantiene deudas con entidades financieras por más de $51.700 millones. A esa cifra se suman obligaciones previsionales y de seguridad social por aproximadamente $7.272 millones en aportes y contribuciones sin cancelar, además de atrasos tributarios y compromisos fiscales que profundizan aún más la presión sobre la compañía.
Uno de los indicadores más elocuentes del deterioro es el volumen de cheques rechazados. Según el informe, la empresa acumula 278 cheques sin fondos por un monto total cercano a $6984,7 millones. De ese total, 114 permanecen impagos. Solo durante mayo de 2026, se registraron 75 rechazos por $3997,5 millones, con valores individuales que alcanzan los $350 millones, $300 millones, $227 millones y $200 millones, todos por falta de fondos.
Productores al límite
La crisis no es solo una cuestión de balances: impacta directamente sobre los eslabones más vulnerables de la cadena. Fuentes vinculadas con la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit) describieron un panorama que combina escasez de insumos, falta de certidumbre y silencio institucional de parte de la empresa.
"No hay alimentos, mandan cada cuatro días, los pagos son lejos y bajos. Pero lo más grave es que no hay diálogo y nadie sabe ni entiende lo que puede pasar a futuro", señalaron desde el sector.
Quienes permanecen dentro del sistema de integración de la compañía recurren a medidas extremas para sostener su actividad: venden animales —vacas, cerdos— para costear la electricidad y el gas que la empresa no cubre con sus pagos. Según las mismas fuentes, más del 85% de los productores integrados ya abandonaron el esquema de trabajo con Granja Tres Arroyos.
La producción y confianza, en caída libre
Previsiblemente, el impacto operativo es igual de contundente. La empresa contaba históricamente con una capacidad de faena cercana a los 700.000 pollos diarios. Hoy, según fuentes del sector, esa cifra ronda los 200.000 pollos diarios, menos de un tercio de su potencial máximo. Las faenas, en términos generales, cayeron más del 50% respecto de los niveles previos al deterioro financiero.
La crisis también golpea a los trabajadores. Los sueldos se abonan a cuentagotas, por quincena, en el marco de un programa de retiros voluntarios que crece a medida que la situación se agrava.
Sin embargo, la incertidumbre sobre el cobro efectivo de esas indemnizaciones lleva a muchos empleados a preferir quedarse. "Muchos trabajadores se plantean que si toman el retiro voluntario y después no se lo pagan, mejor se quedan y ven cómo siguen", describieron desde el sector.
La empresa redujo jornadas laborales y dispuso suspensiones para evitar despidos masivos. En paralelo, se registran conflictos gremiales en la planta "La China", ubicada en Concepción del Uruguay, y tensiones que alcanzaron también a la planta de Pilar —ex Cresta Roja—, en la provincia de Buenos Aires.
Maniobras financieras y reestructuración en marcha
Para ganar liquidez, la compañía concretó la venta de la planta de AVEX, en Río Cuarto, a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), bajo un esquema de leaseback que le permite continuar operando las instalaciones mediante alquiler, con opción de recompra futura.
Además, avanzó junto con Columbus Investment Banking en un proceso de reestructuración económico-financiera. Sin embargo, hasta la fecha no se conocen señales concretas de recuperación. Desde adentro del sector señalan que los propietarios de la empresa consideran la convocatoria de acreedores como "la última opción" a la que estarían dispuestos a recurrir.
El liderazgo del sector, cada vez más comprometido
Granja Tres Arroyos fue, durante décadas, sinónimo de liderazgo en la avicultura argentina. Su participación de mercado cercana al 35% de la faena nacional la posicionaba como un actor estratégico e irremplazable.
Hoy, ese rol aparece seriamente comprometido. La combinación de deuda financiera récord, caída productiva, proveedores impagos y trabajadores en incertidumbre configura un escenario del que, por ahora, no se vislumbra una salida clara.
FUENTE: La Nación con aportes de Redacción +P
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