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"Con estos precios, veo a la ganadería bovina creciendo rápido en Patagonia"

Los aumentos en los precios del ganado y la disponibilidad de tecnología forrajera impulsan nuevas inversiones en la Patagonia.

Víctor Tonelli, ganadero, analista y consultor desde hace muchos años, asegura categóricamente que el triunfo electoral de Milei en octubre determinó un giro en U en las expectativas del sector y marcó un cambio de ciclo ganadero, que pasó de una fase de casi liquidación de stocks a una fase de retención. En esta entrevista con +P cuenta qué futuro le augura a este excelente momento, qué prevé que pasará con los precios de la hacienda y la carne, dónde prevé que la hacienda desplace a la agricultura y por qué cree que la ganadería se desarrollará en la Patagonia pese a la flexibilización de la barrera sanitaria, entre otros temas.

-¿Cómo ve el momento actual del negocio de la carne?

-Para entender lo que está pasando en la Argentina es fundamental entender lo que está ocurriendo en el mundo, que tiene una demanda insatisfecha de carne. Como resultado (salvo el último diciembre, que bajó un poquito), los precios internacionales acumularon 21 meses consecutivos de subas. Eso muestra que lo que estamos viviendo en la Argentina, con el alto precio del ganado, de la carne y una demanda insatisfecha, en realidad está copiando lo que pasa a nivel internacional, toda vez que el gobierno argentino, al liberar las restricciones a las exportaciones, nos permite conectarnos al mundo. Hoy ya no somos una isla que juega su propio partido de “vivir con lo nuestro”: estamos viviendo lo que pasa en el mundo.

-¿Pero hay particularidades en la Argentina?

-Lo que estamos viendo hoy en la Argentina es el resultado de tres años consecutivos de liquidación de stocks, o de faena por encima de la tasa de equilibrio. Cuando conozcamos el stock bovino de fin de 2025, seguramente en marzo, vamos a ver alrededor de 1 millón de cabezas menos. El declive empezó con la sequía de principio de 2023, que nos hizo perder casi 1,5 millón de animales; después perdimos casi otro millón en 2024, y ahora de nuevo vamos a perder algo parecido. Los problemas climáticos recién se resolvieron a partir de esta primavera, diría de octubre en adelante. Entonces, el cambio de clima, la oferta forrajera y, fundamentalmente, el cambio de expectativas después del triunfo electoral de Milei hicieron que, a partir de noviembre, se iniciara el proceso inverso: pasamos de liquidación a retención.

-¿Ve tan marcado ese giro en noviembre?

-Después de las elecciones, y ya con pasto disponible, la faena empezó a caer, fruto de un cambio de actitud de los productores. Cambió el ciclo: hasta ahí el productor vendió mucho, con buenos valores. A partir del lunes 27 de octubre (el día posterior a las elecciones legislativas, en las que triunfó el oficialismo), cambiaron totalmente las expectativas: ahora quedan dos años de este gobierno, dos años de mercado internacional espectacular, dos años de buenos precios, dos años de previsibilidad.

-¿Hasta noviembre quizás los buenos precios tentaban más a vender la hacienda que a retenerla?

-No. Yo creo que la diferencia la hace la previsibilidad. Después del resultado electoral en la provincia de Buenos Aires (a principios de septiembre de 2025), la gente pensó que había que vender, porque esto volvía para atrás o a alguna cosa parecida. Ver a fin de octubre que, con el resultado que obtuvo Milei, tiene cuanto menos dos años, y que con un poquito de muñeca puede incluso conseguir reformas que no se imaginaban, fue una noticia bomba para lo que es la actividad primaria, ganadería y commodities alimenticios. Ahí cambió totalmente la mirada. Los precios ya eran buenos antes y siguieron siendo buenos después. La diferencia es que tenés previsibilidad en, por lo menos, el corto y mediano plazo. Imaginate volver a que te cierren las exportaciones, a los precios cuidados y a todas estas cuestiones: era la muerte de la ganadería de nuevo. Yo le asigno enorme importancia al resultado electoral y a la previsibilidad que da.

Ganadería Plan ganadero Río Negro
Los precios actuales habilitan un salto productivo en zonas donde antes la ganadería estaba limitada.

Los precios actuales habilitan un salto productivo en zonas donde antes la ganadería estaba limitada.

-¿Cuánto va a llevar la recuperación de stocks?

-Entre dos y tres años, depende de la velocidad con la que arranque. El ganadero va a agregarle más kilos a los animales y va a retener más vientres (hembras) para hacer futuras madres y producir más terneros. Todo ese proceso, cuanto menos, va a llevar dos años de caída de la oferta. Y esta menor oferta, con una demanda recontrafirme en el exterior y que sigue firme en el mercado interno, va a hacer que los precios del ganado se mantengan en valores muy interesantes para el ganadero. Y la ganadería, así como tuvo muy buen 2025, va a tener un 2026 y un 2027 iguales o mejores.

-¿Pueden subir más todavía los precios de la hacienda?

-Sí. Depende en qué moneda se mire, contra qué se compare, pero yo diría que del valor actual no hay que esperar bajas en términos de poder adquisitivo. Respecto de los costos, yo creo que incluso pueden subir si se compara con la mano de obra, que es un costo importante de la ganadería, sobre todo en la cría; o si se compara con insumos dolarizados, en donde creo que el precio del ganado en dólares todavía tiene un camino por recorrer. Yo lo veo en suba respecto del poder de compra de los insumos o de mis costos.

-El precio de la carne recuperó mucho terreno el año pasado, le ganó largamente a la inflación. ¿Cree que esto se repetirá en 2026?

-Si tomás noviembre 2024 vs. noviembre 2025, o diciembre vs. diciembre, claro, la hacienda subió setenta o sesenta y pico por ciento, depende de qué mes tomes, y la inflación fue de cerca del 30%. Pero recuperó lo que había perdido en 2024: si tomás el ciclo de Milei completo, hasta octubre venían palo y palo. Creo que la carne ya recuperó lo que tenía que recuperar; este año probablemente acompañe a la inflación. Se va a mantener firme, puede ser que suba algún punto más, pero no creo que convaliden mucho más, no veo disparados los precios.

-En 2025, la faena retrocedió 2,4%, pero la producción de carne cayó menos de la mitad, 1,1%, porque se faenaron animales más grandes. ¿Cree que en 2026 se repetirá esto?

-Correcto. Incrementamos alrededor de 4,5 kilos el peso promedio de los animales que se faenan. Para el año que viene, estoy previendo entre 8 y 10 kilos más. Alrededor de 240 kilos por animal.

-¿Y qué cantidad de animales estima se faenarán?

-Yo calculo que vamos a faenar entre 800.000 y 1 millón de cabezas menos, mitigado por los 8 kilos más en promedio. La pérdida total puede estar entre 180.000 y 200.000 toneladas.

-Y entre esa menor producción y la demanda pujante de los mercados externos, ¿puede estrangularse el mercado interno?

-No sé si se va a exportar más, porque el mercado interno tampoco va a quedarse de brazos cruzados. Por ahí exportamos igual, o un poquito más, pero no mucho más. Sí vamos a exportar a más valor. No sé en cuánto cierra exacto el 2025, los datos van a estar en estos días, pero si exportamos unas 850.000 toneladas equivalentes res con hueso, y la producción fue 3,15 millones, dará un 29%, por ahí. Para 2026, con unas 900.000 toneladas de exportación y una producción de 2.950.000, da un poco más de 30%. Cuanto mucho será 32 o 33%, pero son unos pocos puntos. Es que el mercado interno está acompañando los precios de los otros mercados.

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Con previsibilidad y precios alineados al mercado internacional, la ganadería encuentra nuevas zonas de expansión.

Con previsibilidad y precios alineados al mercado internacional, la ganadería encuentra nuevas zonas de expansión.

-Pero si se habilita la cuota arancelaria de 100.000 toneladas a Estados Unidos, ¿no se va a exportar más? ¿O está pensando que habrá una redistribución entre los destinos externos?

-Por ahora, sí. Posiblemente exportaremos 100.000 toneladas menos a China. Va a haber poca carne; la vaca china se va a transformar en la vaca de Estados Unidos.

-El año pasado la flexibilización de la barrera sanitaria benefició a los consumidores de la Patagonia, pero perjudicó a los ganaderos. Sin embargo, están creciendo las inversiones en cultivos forrajeros en la región, incluso en Santa Cruz. ¿Hay expectativas de que crezca la ganadería bovina en la región?

-Totalmente, y la veo creciendo rápido ahí. Ellos antes tenían un diferencial importante por la barrera, que llegaba al 20% o más, según el momento del año. Pero el valor del ganado subió para todos, y la oportunidad tecnológica de desarrollar forraje donde hay riego es altísima. Con estos valores de ganado, podés hacer disparates tecnológicos, en el buen sentido. Claramente, los proyectos van acompañando el buen momento ganadero, la demanda y los buenos precios. Requiere inversión, pero la tecnología está probada y disponible. En otros lugares del mundo, tanto o más complejos que la Patagonia, la gente produce. ¿Qué hace Canadá, o el norte de Estados Unidos, o tantos otros países que producen bien? Lo que se requiere es que el precio le dé un margen razonable al productor para repagar la inversión.

-Más allá de la Patagonia, ¿cree posible que campos que se habían vuelto agrícolas en los primeros 2000, por el auge de precios de los granos, vuelvan a ser ganaderos?

-Sí, los que están en zonas marginales vuelven a ganadería con integración: hago agricultura; si no viene bien, me lo como con el bichito; si viene bien y cosecho, se lo doy al bichito en vez de vendérselo al acopiador, que me cobra un disparate, o de pagar fletes. No tengo la menor duda de que esos campos que tenían ganado y se volvieron agrícolas van a ser mixtos.

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