Neuquén: líder vitivinícola de Patagonia bajo la sombra de la crisis de precios y consumo
Neuquén lidera la cosecha en Patagonia con 520.960 kg. Ante la caída del consumo y la baja del 9% en Mendoza, crecen las dudas sobre stocks y precios finales.
El avance de la Vendimia 2026 en Argentina revela una geografía productiva con realidades contrastantes. Según el informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) correspondiente a la semana 10 del proceso de elaboración (con datos acumulados al 8 de febrero de 2026), el país ha registrado un ingreso total de 97.431.752 kilogramos de uva.
Mientras los grandes centros productivos del norte y centro enfrentan proyecciones a la baja, la Patagonia, y particularmente Neuquén, consolidan su perfil de alta gama en un mercado global cargado de interrogantes.
Neuquén: El motor de la Patagonia
Dentro de la jurisdicción de la Delegación General Roca, que centraliza la actividad del sur argentino, se han declarado 635.045 kilogramos de uva. En este escenario, la provincia de Neuquén se erige como el epicentro productivo regional con 520.960 kilogramos, lo que representa más del 80% del total de la zona.
El desglose por variedades en territorio neuquino muestra una apuesta clara por cepas de ciclo temprano y alto valor comercial: el Pinot Noir encabeza la lista con 153.250 kg, seguido de cerca por el Chardonnay con 146.200 kg y el Sauvignon Blanc con 100.490 kg.
Otras provincias de la región muestran volúmenes más modestos en este corte de la temporada. La Pampa ha declarado 67.040 kg, concentrados principalmente en Chardonnay (32.100 kg) y Pinot Noir (22.620 kg). Por su parte, Río Negro registra 47.045 kg, con una marcada presencia de Sauvignon Blanc (32.460 kg).
El fantasma de la rentabilidad: Precios y stocks
A pesar de que el ritmo de cosecha en la Patagonia supera ampliamente los magros registros de 2024 (161.899 kg) y 2023 (295.726 kg), el sector opera bajo una fuerte incertidumbre sobre los precios. Referentes de la industria advierten que se están negociando precios de la uva similares a los de 2024, en un contexto donde el vino se mantiene en valores estables o incluso más baratos, lo que erosiona la rentabilidad del productor.
Un ejemplo crítico se observa en la industria del mosto. Mientras en 2025 se pagaban unos 20 centavos de dólar por kilo de uva, en la presente campaña la oferta ronda los 14 centavos de dólar (aproximadamente $210 por kilo), lo que representa una caída significativa en términos de moneda dura para un producto de exportación. Esta situación ha llevado a pedidos formales para que los precios base no bajen de los $260 para evitar un colapso en la cadena primaria.
En cuanto al stock vínico, el panorama es moderadamente optimista pero cauteloso. El INV proyecta para el 1 de junio existencias equivalentes a 6,5 meses de despacho, una cifra considerada "manejable" para el equilibrio del mercado. Sin embargo, esta estabilidad depende de que la cosecha nacional —que en Mendoza se estima un 9% inferior a la de 2025— no genere excedentes en un mercado que no logra absorber la producción.
Un consumo que no encuentra piso
El mayor desafío para la vitivinicultura argentina no reside solo en el viñedo, sino en la góndola. Las fuentes oficiales confirman una caída sostenida del consumo interno, que en 2025 retrocedió un 2,7%, acumulándose a la baja del 1,2% sufrida en 2024. El frente externo no ofrece mejores noticias: las exportaciones de vino cayeron un 6,8% en volumen el año pasado.
Este escenario de consumo débil convierte cualquier dato de volumen en un factor de riesgo. Como señalan expertos del sector, el impacto real de la cosecha dependerá de cómo se combine el volumen final con el nivel efectivo de existencias y la calidad de la uva, ya que la demanda sigue siendo la gran incógnita.
Para la Patagonia, el refugio parece ser la especialización: ante el sobre-stock global de vinos genéricos, la producción de variedades premium en Neuquén busca blindarse mediante la identidad territorial y la calidad, aunque el costo de producción en la región austral sigue siendo un desafío logístico y económico permanente.
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